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Mirándote desde lo lejos

Jorge Mosquera

Poeta recién llegado
Un segundo fue suficiente
Para embriagarme con tu aroma,
Un minuto fue suficiente,
Para perderme en tu mirada.

No sé por qué, ni como sucedió.
No sé si fue tu sonrisa,
O tal vez fue lo dulce de tu voz.
Solo sé que algo en ti me embrujó.

Esa noche cuando hiciste estallar mi corazón,
Fue celestialmente mágica.
Esa noche deseé que fuera eterna,
Pero el tiempo fue egoísta y no se quiso detener.

Quise por un momento bajarte las estrellas,
Y pedirle al viento que te cante una canción.
Quise que el mar besara tus pies,
Y que tus huellas en la arena guiaran mi ilusión.

Soñé por un instante que tú también me sentías,
Que tus manos dejaban caricias marcadas en las mías.
Soñé por un instante que tú también me pensabas,
Que el alba nos abrazaba y el ocaso dulcemente nos sonreía.

Quise descifrar el misterio de tu alma,
Para sentir que tu también me querías.
Quise grabarte en mi mente,
Porque no tenerte cerca dolía.

Más sabía, que tan solo podía mirarte y no tenerte,
Porque eras ajena, porque había otro que también te quería.

Estaba seguro que el dolor de saberte en otros brazos
Sería insoportable y lúgubre,
Y aún así continué mirándote desde lo lejos,
Porque el cariño guardado en mi corazón así me lo pedía,
Porque pensé que así tanto cariño tal vez no dolería.
 
[center:9f5a30fcaf]Un segundo fue suficiente
Para embriagarme con tu aroma,
Un minuto fue suficiente,
Para perderme en tu mirada.

No sé por qué, ni como sucedió.
No sé si fue tu sonrisa,
O tal vez fue lo dulce de tu voz.
Solo sé que algo en ti me embrujó.

Esa noche cuando hiciste estallar mi corazón,
Fue celestialmente mágica.
Esa noche deseé que fuera eterna,
Pero el tiempo fue egoísta y no se quiso detener.

Quise por un momento bajarte las estrellas,
Y pedirle al viento que te cante una canción.
Quise que el mar besara tus pies,
Y que tus huellas en la arena guiaran mi ilusión.

Soñé por un instante que tú también me sentías,
Que tus manos dejaban caricias marcadas en las mías.
Soñé por un instante que tú también me pensabas,
Que el alba nos abrazaba y el ocaso dulcemente nos sonreía.

Quise descifrar el misterio de tu alma,
Para sentir que tu también me querías.
Quise grabarte en mi mente,
Porque no tenerte cerca dolía.

Más sabía, que tan solo podía mirarte y no tenerte,
Porque eras ajena, porque había otro que también te quería.

Estaba seguro que el dolor de saberte en otros brazos
Sería insoportable y lúgubre,
Y aún así continué mirándote desde lo lejos,
Porque el cariño guardado en mi corazón así me lo pedía,
Porque pensé que así tanto cariño tal vez no dolería
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Tristes pero bellos versos...es un placer leerte...bienvenido te deseo lo mejor...
 
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