Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
MIRAR LA NOCHE
Ahora estoy ebrio de universo. Giuseppe Ungaretti
Mirar la noche es desandar las sendas de la prole.
El camino siempre aísla las remociones de la edad, lo que pervive más allá del instante con su brillar innumero de tres mil soles yermos.
Mirar la noche es descreer la voz de los dormidos sortilegios con que mente y cuerpo vierten lavativas de caricias sobre la piel de un espejo incoloro.
La sombra detiene el hábito de quien se marcha amargo sabiendo que pudo devengar sin merecerlo un salario de inconciencia, -seguridad que tardará lo que daña el polvo en esos portales diseñados para que el tiempo no pase.
Mirar la noche es galopar el estadio sin luz de los mortales.
Ahora estoy ebrio de universo. Giuseppe Ungaretti
Mirar la noche es desandar las sendas de la prole.
El camino siempre aísla las remociones de la edad, lo que pervive más allá del instante con su brillar innumero de tres mil soles yermos.
Mirar la noche es descreer la voz de los dormidos sortilegios con que mente y cuerpo vierten lavativas de caricias sobre la piel de un espejo incoloro.
La sombra detiene el hábito de quien se marcha amargo sabiendo que pudo devengar sin merecerlo un salario de inconciencia, -seguridad que tardará lo que daña el polvo en esos portales diseñados para que el tiempo no pase.
Mirar la noche es galopar el estadio sin luz de los mortales.
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