Daniela Albasini
Poeta asiduo al portal
La sutileza del viento da forma a mis cabellos,
enredo de los mares, pegaso de los tiempos.
El aire que me invade, me inunda, me sofoca,
los sollozos de antaño y las risas de ahora.
La suave luz de un tenue amanecer ilusionado,
un recuerdo sonoro de la risa en la infancia.
Mis espacios sagrados, íntimos y oscuros,
mis espacios secretos, solitarios, seguros,
mis espacios concretos, poblados y convulsos.
Tantas horas de encuentros y desoladas ausencias,
seguridad en la noche y en el día presencias,
tantos sitios familiares, asuntos intrascendentes,
tantos abrazos solidarios y llantos enjugados,
la trama de una vida callada, entristecida,
antiguamente amada, hoy confundida.
Sagrados, íntimos y oscuros son mis espacios...
En medio de la bruma que envuelve mis cabellos,
cabellos que hoy de canas se encuentran repletos,
el viento que en el tiempo acompañó mi vida,
hoy se aleja presuroso en busca de otra herida.
Las risas son recuerdos de épocas lejanas,
ya nadie queda de los seres que quise,
ni siquiera de aquellos a quienes odié,
ya nadie queda...
Y me veo sola, cambiada, encubierta,
y me miro al espejo perpleja, cansada,
ya solo quedan entre la estancia y mi sombra,
mis espacios secretos, solitarios, seguros,
mis espacios sagrados, íntimos y oscuros,
mis espacios concretos, poblados y convulsos.
enredo de los mares, pegaso de los tiempos.
El aire que me invade, me inunda, me sofoca,
los sollozos de antaño y las risas de ahora.
La suave luz de un tenue amanecer ilusionado,
un recuerdo sonoro de la risa en la infancia.
Mis espacios sagrados, íntimos y oscuros,
mis espacios secretos, solitarios, seguros,
mis espacios concretos, poblados y convulsos.
Tantas horas de encuentros y desoladas ausencias,
seguridad en la noche y en el día presencias,
tantos sitios familiares, asuntos intrascendentes,
tantos abrazos solidarios y llantos enjugados,
la trama de una vida callada, entristecida,
antiguamente amada, hoy confundida.
Sagrados, íntimos y oscuros son mis espacios...
En medio de la bruma que envuelve mis cabellos,
cabellos que hoy de canas se encuentran repletos,
el viento que en el tiempo acompañó mi vida,
hoy se aleja presuroso en busca de otra herida.
Las risas son recuerdos de épocas lejanas,
ya nadie queda de los seres que quise,
ni siquiera de aquellos a quienes odié,
ya nadie queda...
Y me veo sola, cambiada, encubierta,
y me miro al espejo perpleja, cansada,
ya solo quedan entre la estancia y mi sombra,
mis espacios secretos, solitarios, seguros,
mis espacios sagrados, íntimos y oscuros,
mis espacios concretos, poblados y convulsos.