Ramón Fausto Rojas Gil
Poeta recién llegado
Mis horas eran de agonía
iracundo cual planta sin flor,
mis noches sin estrellas ni luna
y mis días sin luz y sin sol.
Tú la luz que me ilumina
con dos luceros que te dio dios
y un reloj que marca los días
de luz y alegría que da solo el amor.
Nada puede compararse contigo,
ni diamantes y perlas del mar,
aunque se vistan con trajes divinos
y por dentro no luzcan jamás.
Si te volviera a encontrar en mi camino
al volver a esta tierra, de nuevo aquí
elegiría el mismo tren y el mismo camino
y pasar toda mi vida junto a ti.