Hace mil años que se perdieron
en lo inhabitable se perdieron
aún besando desorientados
sin besar a nadie.
Y todos los besos que conocieron, fueron eso
sólo besos
besos de almidón
besos del polo sur y del polo norte
besos borrachos de pereza
besos cocidos a mano y mal unidos
besos, besos... besos.
Ninguno
como los que salen de tu boca
agazapados
haciéndose los dormidos, pero espiando
y al primer movimiento de mi rostro
lanzándose al vacío y sabiendo
que de mis labios terminarán colgados
meciéndose como si estuvieran en cunas
extrovertidos, inmaduros
desfachatados.
Ninguno se atrevió
como los tuyos, a inquietarme
dejando un sendero de deseo
y en mis venas
la sangre atropellada
siguiendo ese camino
desenfrenado, esperado
que durante mil años
quise tener.