BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Destruyo los hímenes
recintos sagrados de humedales
recibo los sacros imperios
las emblemáticas ciudades
y reanudo con sangre mis pactos
semestrales. La hierba resplandece
es un ombligo seminal que oculta
flores y sacos de cosecha, en los que
el vómito indeseable expulsa sus propietarios.
Secuencias de sonidos
aguas bautismales, sombras o espectros
de caries intestinales, recibos bancarios.
Carpetas verdes, sueños derrotados,
narcisos implacables. Repercusiones
de ídolos, cansancio de sueños corrompidos,
retablos o vergeles de cadencias secretas,
ominosas. Vuelvo los senderos
miradas de aves, migraciones aéreas
que comportan alas o raíces efímeras.
Vuelvo a los caminos-.
Oh no quiero cerrar los senderos,
no quiero penetrar misterios,no
pretendo la alegría ni cosechar tristezas,
oh, este campo de sueños abominables,
de estas estelas demoradas, de estas impecables
estrellas derogadas. En los labios,
y en las zingaras torres, en los vórtices
de aire, mi cuerpo fluye, combatiendo
la fiereza del ave-.
Promoviendo claves
secuencias obturadas,
volubles estereotipos,
cansancios de fluido,
líquida luna que apacigua
su eterna arboladura.
Aves irreales
que emiten su sonido,
noches blancas y rectas,
insomnes camisas de fugaces
consecuencias. Oh, hálitos,
alianzas de orquestas invariables.
Cuyo sonido sosegado
apenas me alcanza-.
©
recintos sagrados de humedales
recibo los sacros imperios
las emblemáticas ciudades
y reanudo con sangre mis pactos
semestrales. La hierba resplandece
es un ombligo seminal que oculta
flores y sacos de cosecha, en los que
el vómito indeseable expulsa sus propietarios.
Secuencias de sonidos
aguas bautismales, sombras o espectros
de caries intestinales, recibos bancarios.
Carpetas verdes, sueños derrotados,
narcisos implacables. Repercusiones
de ídolos, cansancio de sueños corrompidos,
retablos o vergeles de cadencias secretas,
ominosas. Vuelvo los senderos
miradas de aves, migraciones aéreas
que comportan alas o raíces efímeras.
Vuelvo a los caminos-.
Oh no quiero cerrar los senderos,
no quiero penetrar misterios,no
pretendo la alegría ni cosechar tristezas,
oh, este campo de sueños abominables,
de estas estelas demoradas, de estas impecables
estrellas derogadas. En los labios,
y en las zingaras torres, en los vórtices
de aire, mi cuerpo fluye, combatiendo
la fiereza del ave-.
Promoviendo claves
secuencias obturadas,
volubles estereotipos,
cansancios de fluido,
líquida luna que apacigua
su eterna arboladura.
Aves irreales
que emiten su sonido,
noches blancas y rectas,
insomnes camisas de fugaces
consecuencias. Oh, hálitos,
alianzas de orquestas invariables.
Cuyo sonido sosegado
apenas me alcanza-.
©