Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Se me asoma en la piel el recuerdo
mitad hombre mitad olvido,
mis caminos traen polvo
a ras de suelo siempre,
la distancia es un perro fiel
que me sigue escondida entre los cerros.
Sera todo por ti señor
que se arrastra la soledad en mi sendero,
que cansancio más certero
traigo en mis alforjas
tan cuantioso y contenido
en medio de los ojos,
como si fuera una herida seca
como si fuera una arruga echa fisura
rayo de certeza tan cierta que llora en mis cejas.
Andar sin piernas como una nube
llorar cal para secar las lagrimas
sacarle punta a mis huesos
para escarbar de la tierra el agua que no existe,
el agua de mi lejano río.
Mitad hombre mitad olvido
vendiendo mi corazón a pedazos para vivir
el aire falta y sobra la vida
como una lanza filosa
enfilada hacia la muerte,
el camino se abre y la lanza es el arado implacable
y la tierra la sangre.
Mas si me acordara de algún rezo
o de algún salmo divino
lo untaría ahora sobre mis escaras
y aliviaría en mis ojos
el dolor de las estrellas,
esta es la pobreza absoluta
el voto más absurdo
de habito sangrante,
la rebeldía persistente del culto oscuro
cofradía emérita y privada .
Los páramos se abren entre las colinas
el polvo insiste a ras de suelo
como una capa de talla grande
como un rio hecho de sombras
es el olvido el que llega y se queda.
Se me asoma en la piel el recuerdo
solo se asoma como el dolor reumático
de una herida vieja
y murmura en minúsculas
te quiero,
y me aleja de las cosas
y habré mis libros en la página justa
y que sella con un timbre fiscal
la verdad,
tu no estas,
y mi piel lo sabe
y la sal de mi boca entiende
en el tintineo petrificado
el dulzor de un beso que se ha quedado,
yo lo sé y refriego mis manos
hasta gastar la carne
buscado caricias calcificadas en mis huesos.
Mitad hombre
mitad olvido
el sol se aleja
nunca voy solo
nunca estaré solo
la hora se acerca pero jamás llega
se me asoma en la piel el recuerdo
y se queda.
mitad hombre mitad olvido,
mis caminos traen polvo
a ras de suelo siempre,
la distancia es un perro fiel
que me sigue escondida entre los cerros.
Sera todo por ti señor
que se arrastra la soledad en mi sendero,
que cansancio más certero
traigo en mis alforjas
tan cuantioso y contenido
en medio de los ojos,
como si fuera una herida seca
como si fuera una arruga echa fisura
rayo de certeza tan cierta que llora en mis cejas.
Andar sin piernas como una nube
llorar cal para secar las lagrimas
sacarle punta a mis huesos
para escarbar de la tierra el agua que no existe,
el agua de mi lejano río.
Mitad hombre mitad olvido
vendiendo mi corazón a pedazos para vivir
el aire falta y sobra la vida
como una lanza filosa
enfilada hacia la muerte,
el camino se abre y la lanza es el arado implacable
y la tierra la sangre.
Mas si me acordara de algún rezo
o de algún salmo divino
lo untaría ahora sobre mis escaras
y aliviaría en mis ojos
el dolor de las estrellas,
esta es la pobreza absoluta
el voto más absurdo
de habito sangrante,
la rebeldía persistente del culto oscuro
cofradía emérita y privada .
Los páramos se abren entre las colinas
el polvo insiste a ras de suelo
como una capa de talla grande
como un rio hecho de sombras
es el olvido el que llega y se queda.
Se me asoma en la piel el recuerdo
solo se asoma como el dolor reumático
de una herida vieja
y murmura en minúsculas
te quiero,
y me aleja de las cosas
y habré mis libros en la página justa
y que sella con un timbre fiscal
la verdad,
tu no estas,
y mi piel lo sabe
y la sal de mi boca entiende
en el tintineo petrificado
el dulzor de un beso que se ha quedado,
yo lo sé y refriego mis manos
hasta gastar la carne
buscado caricias calcificadas en mis huesos.
Mitad hombre
mitad olvido
el sol se aleja
nunca voy solo
nunca estaré solo
la hora se acerca pero jamás llega
se me asoma en la piel el recuerdo
y se queda.