Gaita
Poeta recién llegado
Inconmensurable vida. Tanto tiempo
estuve
mojando la pluma del tintero;
mi espejo interior
empapado de tanta tormenta imposible
de retener con la fuerza del pensamiento
o ese olvido que concede
la barrera a la memoria.
Otorgando mis más puros actos
a una golondrina de rojo color,
quemándose cerca de la playa,
donde, entre melodiosas campanadas en la noche,
muelles y faros,
tendría en el agua salada
la merecida salvación. Gaviota buena.
¡Que se quema!
¡Que llueva el cielo a su merced!
Mojando la pluma
durante tantos años de un vacío interior,
la gaviota se ha mojado con saliva de poeta
y dentro de este poema clave
cabe una golondrina malherida
y un poeta loco, muy loco.
estuve
mojando la pluma del tintero;
mi espejo interior
empapado de tanta tormenta imposible
de retener con la fuerza del pensamiento
o ese olvido que concede
la barrera a la memoria.
Otorgando mis más puros actos
a una golondrina de rojo color,
quemándose cerca de la playa,
donde, entre melodiosas campanadas en la noche,
muelles y faros,
tendría en el agua salada
la merecida salvación. Gaviota buena.
¡Que se quema!
¡Que llueva el cielo a su merced!
Mojando la pluma
durante tantos años de un vacío interior,
la gaviota se ha mojado con saliva de poeta
y dentro de este poema clave
cabe una golondrina malherida
y un poeta loco, muy loco.