Kallpakiano
Poeta recién llegado
Cuando el sol cae en mi espalda
es el inicio.
Y todo comienza
donde termina
la soledad.
La ciudad se va quedando muda, ciega,
y en penumbras,
y el silencio de la noche,
me permite escuchar el sonido de mis lágrimas,
que como cuentas de vidrio,
se hacen añicos contra el suelo.
y en penumbras,
y el silencio de la noche,
me permite escuchar el sonido de mis lágrimas,
que como cuentas de vidrio,
se hacen añicos contra el suelo.
Las llamas, que me queman por dentro,
y por fuera,
no me dejan respirar,
mientras la suave brisa del otoño,
me susurra en el oído historias increíbles,
de esas,
que hacen que anhele bajar las escaleras de mi existencia,
recorriendo los pasillos de la locura,
donde la felicidad, es un recuerdo muy lejano,
y tan falso, como las palmadas en el hombro,
que la muerte suele darnos.
y por fuera,
no me dejan respirar,
mientras la suave brisa del otoño,
me susurra en el oído historias increíbles,
de esas,
que hacen que anhele bajar las escaleras de mi existencia,
recorriendo los pasillos de la locura,
donde la felicidad, es un recuerdo muy lejano,
y tan falso, como las palmadas en el hombro,
que la muerte suele darnos.
Mi mente es mi prisión,
y mis deseos mis ataduras.
y mis deseos mis ataduras.
Mis debilidades doblegan mis fortalezas.
Mientras
la lluvia, que cae en la noche,
moja mi cuerpo sin piedad, acarreando con ella, todas las mentiras del mundo,
y la luna,
solo mira y se ríe con desparpajo,
iluminando el momento.
moja mi cuerpo sin piedad, acarreando con ella, todas las mentiras del mundo,
y la luna,
solo mira y se ríe con desparpajo,
iluminando el momento.