CDAB
Poeta recién llegado
Las nubes que se avecinan para culminar este tratamiento.
y la tarde que se hace pesada para desfigurar el tiempo.
Incluso yo, incluso tú, dibujamos pesadamente el invierno,
para encontrarnos en verdades que al final no tenemos.
¿Quién te dice que no caímos en la soledad intrínseca?
¿Quién te dice que no se vuelve parte de nuestras vísceras?
Fuego a las hogueras y agua a los arroyos inundados,
piérdete en los contratos que tenemos acordado,
que yo me pierdo en todo lo que hemos logrado.
Y que se nuble el cielo entero con nubes de lluvia,
que limpien las superficies de las verdades sucias,
que se tornen las mentiras unas verdades finales,
con tal de que no les moleste que haya de ganarles.
Verdad que prefiero una noche a la otra, ¿verdad?
verdad que prefieres dejar sombras en las luces,
¿Verdad?
Pero luego me doy cuenta de que anochece lento,
de que la luz mortecina de este inofensivo trayecto,
tiene una mirada lanzada al ayer y a su dulce recuerdo.
¿Que no tienes estrellas añoradas en tus sueños?
¿Que no sueñas con realezas hechas con tus dedos?
Que no tenemos óvalos en los que girar lo nuestro,
o en los que encerrar las manos y llevarlas al pecho.
Tomar el aire, respirarlo para traerte junto a mí,
o quizás inutilizar mis neuronas pensando en ti,
mentira que mi alma no se lleva con la oscuridad,
si ella me recuerda en cada negro,
en cada color que falta en el techo,
que sin ti el mundo entero se vuelve mi infelicidad.
Baja la noche junto a mis aposentos de vagabundo,
mis días culminan y mis noches se vuelven mi mundo,
las luces fluorescentes no son lo mismo aquí,
aquí donde siento que me faltas, me faltas a mí.
Pero luego me doy cuenta de que es mi amor,
ese maldito amor que atraviesa las entrañas,
el único responsable de este cruento dolor.
Ya vendrán las soluciones a mi mano de espía,
ya cambiaremos las tristezas por las alegrías.
sólo es esperar esos momentos de melancolía,
en los que tu alma va buscando a la mía.
y la tarde que se hace pesada para desfigurar el tiempo.
Incluso yo, incluso tú, dibujamos pesadamente el invierno,
para encontrarnos en verdades que al final no tenemos.
¿Quién te dice que no caímos en la soledad intrínseca?
¿Quién te dice que no se vuelve parte de nuestras vísceras?
Fuego a las hogueras y agua a los arroyos inundados,
piérdete en los contratos que tenemos acordado,
que yo me pierdo en todo lo que hemos logrado.
Y que se nuble el cielo entero con nubes de lluvia,
que limpien las superficies de las verdades sucias,
que se tornen las mentiras unas verdades finales,
con tal de que no les moleste que haya de ganarles.
Verdad que prefiero una noche a la otra, ¿verdad?
verdad que prefieres dejar sombras en las luces,
¿Verdad?
Pero luego me doy cuenta de que anochece lento,
de que la luz mortecina de este inofensivo trayecto,
tiene una mirada lanzada al ayer y a su dulce recuerdo.
¿Que no tienes estrellas añoradas en tus sueños?
¿Que no sueñas con realezas hechas con tus dedos?
Que no tenemos óvalos en los que girar lo nuestro,
o en los que encerrar las manos y llevarlas al pecho.
Tomar el aire, respirarlo para traerte junto a mí,
o quizás inutilizar mis neuronas pensando en ti,
mentira que mi alma no se lleva con la oscuridad,
si ella me recuerda en cada negro,
en cada color que falta en el techo,
que sin ti el mundo entero se vuelve mi infelicidad.
Baja la noche junto a mis aposentos de vagabundo,
mis días culminan y mis noches se vuelven mi mundo,
las luces fluorescentes no son lo mismo aquí,
aquí donde siento que me faltas, me faltas a mí.
Pero luego me doy cuenta de que es mi amor,
ese maldito amor que atraviesa las entrañas,
el único responsable de este cruento dolor.
Ya vendrán las soluciones a mi mano de espía,
ya cambiaremos las tristezas por las alegrías.
sólo es esperar esos momentos de melancolía,
en los que tu alma va buscando a la mía.