G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Hay momentos en la vida
que resultan inolvidables,.
se aferran a la retina
y nadan hasta en la sangre.
Hay momentos que se eternizan
y te surcan de parte a parte,
resistiendo a todo tiempo,
desafiando a cada instante.
Una mirada que se cruza,
un suspiro quebrando el aire,
un latido que te impulsa;
y tu amor siempre tu amor.
¡Mi dulce estrella errante!
Hay momentos y sentimientos
que nos llegan sin que los llames.
Ya no tocan ni a tu puerta,
porque todos traen su llave.
Silencios cómplices conspiran,
sin buscar siquiera la noche.
Se torna tuyo cada gesto
y también tuyo el derroche.
Unos ojos que te arrullan,
una piel que a otra piel se abre,
un corazón que no se oculta;
y tu amor siempre tu amor.
¡Mi dulce y tierno ángel!
G.S.A.
que resultan inolvidables,.
se aferran a la retina
y nadan hasta en la sangre.
Hay momentos que se eternizan
y te surcan de parte a parte,
resistiendo a todo tiempo,
desafiando a cada instante.
Una mirada que se cruza,
un suspiro quebrando el aire,
un latido que te impulsa;
y tu amor siempre tu amor.
¡Mi dulce estrella errante!
Hay momentos y sentimientos
que nos llegan sin que los llames.
Ya no tocan ni a tu puerta,
porque todos traen su llave.
Silencios cómplices conspiran,
sin buscar siquiera la noche.
Se torna tuyo cada gesto
y también tuyo el derroche.
Unos ojos que te arrullan,
una piel que a otra piel se abre,
un corazón que no se oculta;
y tu amor siempre tu amor.
¡Mi dulce y tierno ángel!
G.S.A.