Sorbías de a poco el humeante café,
mientras yo me deleitaba observando tus labios;
finos, delicados, perfectamente moldeados.
Y me remontaba en el tiempo,
y me regocijaba en el recuerdo del primer beso. El primer roce,
suave,
nervioso;
dudoso al principio, pero cada vez más decidido.
Apasionado y salvaje,
con cada segundo
sentía tus ansias de comerme toda
y crecían mis ganas de devorarte a besos.
Besos volátiles, incendiarios, fugaces.
Bebes un poco más
y el néctar negro quema tus labios,
que son tan mios que siento el ardor en mi,
como el propio.
Suspiro un momento y me acerco hasta ti,
intento acallar el dolor,
te beso con ternura
y consigo arrancar de ti una sonrisa.
Me miras, aún con ansias de comerme,
y yo con ganas de devorarte a besos.
La vida sigue siendo buena,
mientras tengamos estos momentos.
mientras yo me deleitaba observando tus labios;
finos, delicados, perfectamente moldeados.
Y me remontaba en el tiempo,
y me regocijaba en el recuerdo del primer beso. El primer roce,
suave,
nervioso;
dudoso al principio, pero cada vez más decidido.
Apasionado y salvaje,
con cada segundo
sentía tus ansias de comerme toda
y crecían mis ganas de devorarte a besos.
Besos volátiles, incendiarios, fugaces.
Bebes un poco más
y el néctar negro quema tus labios,
que son tan mios que siento el ardor en mi,
como el propio.
Suspiro un momento y me acerco hasta ti,
intento acallar el dolor,
te beso con ternura
y consigo arrancar de ti una sonrisa.
Me miras, aún con ansias de comerme,
y yo con ganas de devorarte a besos.
La vida sigue siendo buena,
mientras tengamos estos momentos.