Un segundo menos, uno más
ya no importa, se ha ido, no regresará
Sí, ya no puedo llorar, ya no quiero
tampoco puedo sufrir, ni querer...
No, no entiendo nada, cuando entendía todo
ya no pienso, ya no siento.
Ahora, sólo soy yo y la noche y el día y las horas y los segundos...largos segundos
Nada más, nadie más,
soy la triste sombra de la nada. Ah, la nada, sarcástica y seductora.
Y, aquél frio y ¡los gritos!,
¿qué son esas voces?
No, no puedo temerle a las voces, son mías
y al escucharlas las callo, las ignoro.
Me dicen cosas, cosas prohibidas,
tan atroces que al escucharlas me avergüenzan.
No, no puedo hacer lo que dicen, aún no puedo.
Pero no es miedo, no les temo, no las voces, no a la vida no a la muerte
me interesa poco, no tengo prisa, no voy a ningún lado.
Pero, sí, es cierto. Deseo sentir algo, lo que sea
un abrazo, una mirada...
El frio metal en mis venas. ¡Silencio!. No importa, lo que sea.
Y no creas que no he vivido, créeme , la he gozado
pero se vaciado, no queda nada,
la he derrochado toda, a manos llenas.
Ya no hay nada.
No, no me critiques, ¡hey! no me juzgues,
podrías ser tú o somos los dos,
¿quién sabe?, yo no lo sé, no quiero, no importa, ya nada importa.
Y, ¿porqué te digo esto? no, yo no lo digo, lo dicen ellas
que están ganando la guerra y lo saben, lo leíste, lo saben.
Ya casi, en un segundo más un segundo menos,
no importa...ya no importa.
ya no importa, se ha ido, no regresará
Sí, ya no puedo llorar, ya no quiero
tampoco puedo sufrir, ni querer...
No, no entiendo nada, cuando entendía todo
ya no pienso, ya no siento.
Ahora, sólo soy yo y la noche y el día y las horas y los segundos...largos segundos
Nada más, nadie más,
soy la triste sombra de la nada. Ah, la nada, sarcástica y seductora.
Y, aquél frio y ¡los gritos!,
¿qué son esas voces?
No, no puedo temerle a las voces, son mías
y al escucharlas las callo, las ignoro.
Me dicen cosas, cosas prohibidas,
tan atroces que al escucharlas me avergüenzan.
No, no puedo hacer lo que dicen, aún no puedo.
Pero no es miedo, no les temo, no las voces, no a la vida no a la muerte
me interesa poco, no tengo prisa, no voy a ningún lado.
Pero, sí, es cierto. Deseo sentir algo, lo que sea
un abrazo, una mirada...
El frio metal en mis venas. ¡Silencio!. No importa, lo que sea.
Y no creas que no he vivido, créeme , la he gozado
pero se vaciado, no queda nada,
la he derrochado toda, a manos llenas.
Ya no hay nada.
No, no me critiques, ¡hey! no me juzgues,
podrías ser tú o somos los dos,
¿quién sabe?, yo no lo sé, no quiero, no importa, ya nada importa.
Y, ¿porqué te digo esto? no, yo no lo digo, lo dicen ellas
que están ganando la guerra y lo saben, lo leíste, lo saben.
Ya casi, en un segundo más un segundo menos,
no importa...ya no importa.
Última edición: