Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No tengo ganas de hablar,
pues la mordaza se ha dejado caer en mis labios
y de mi voz ya ni siquiera se escucha murmullo,
agrietando mi cabeza con laceraciones tristes
y sin saber me quedé sin expresar
y sin querer me quedé sin soñar
y sin pedir me quedé sin continuar.
La asfixia se manifiesta en mi ahogo,
y me duele la cabeza de tanto pensar,
¿por qué, pediste irme sin explicar tu decisión?,
sin siquiera admitir escuchar mi despedida,
¿por qué, abruptamente separarme argumentando deterioro?,
sin haber entregado ni siquiera la señal permitida,
¿por qué, has cambiado la cerradura de tu puerta?
dejándome en el portal de tu casa,
acurrucado, gimiendo, desorientado,
la noche es lúgubre
y se hace eterna entre mis pasos,
tiritando en las zancadas que vulnerable alcanzaré a dar.
Mordaz me tiento en morderte,
haber si te llevas mi herida en tus ojos,
que hoy sangra continúa y misteriosa,
pues siempre he tenido buena cicatrización,
pero ésta se quiere quedar agudizando el malestar
y concilio el silencio que se escapa de mi boca,
para ver si escuchas la blasfemia que brota incontrolable,
gimoteando trato de mudar mis ropas,
haber si en el piso descansas una vez que te despojes de mi hiedra,
que revolotea por entre tus labios,
haber si sólo alcanzas a gustar una de mis gotas
en la que sentirás el placer de mis llagas,
que insalubre se quiere apoderar de mi torrente
circulando enloquecido por mis venas
y no se detiene para abandonar la mordaza,
que arbitraria has dejado en mi boca,
queriendo también mi pluma maniatada,
para no escupir mi desazón ensangrentada......
pues la mordaza se ha dejado caer en mis labios
y de mi voz ya ni siquiera se escucha murmullo,
agrietando mi cabeza con laceraciones tristes
y sin saber me quedé sin expresar
y sin querer me quedé sin soñar
y sin pedir me quedé sin continuar.
La asfixia se manifiesta en mi ahogo,
y me duele la cabeza de tanto pensar,
¿por qué, pediste irme sin explicar tu decisión?,
sin siquiera admitir escuchar mi despedida,
¿por qué, abruptamente separarme argumentando deterioro?,
sin haber entregado ni siquiera la señal permitida,
¿por qué, has cambiado la cerradura de tu puerta?
dejándome en el portal de tu casa,
acurrucado, gimiendo, desorientado,
la noche es lúgubre
y se hace eterna entre mis pasos,
tiritando en las zancadas que vulnerable alcanzaré a dar.
Mordaz me tiento en morderte,
haber si te llevas mi herida en tus ojos,
que hoy sangra continúa y misteriosa,
pues siempre he tenido buena cicatrización,
pero ésta se quiere quedar agudizando el malestar
y concilio el silencio que se escapa de mi boca,
para ver si escuchas la blasfemia que brota incontrolable,
gimoteando trato de mudar mis ropas,
haber si en el piso descansas una vez que te despojes de mi hiedra,
que revolotea por entre tus labios,
haber si sólo alcanzas a gustar una de mis gotas
en la que sentirás el placer de mis llagas,
que insalubre se quiere apoderar de mi torrente
circulando enloquecido por mis venas
y no se detiene para abandonar la mordaza,
que arbitraria has dejado en mi boca,
queriendo también mi pluma maniatada,
para no escupir mi desazón ensangrentada......