winche
Poeta recién llegado
Quizás me perdonen tus dioses
por molestar de manera tan anónima e impersonal,
y huir de la batalla diciendo mis términos cobardes.
Rara vez una presencia supera por tanto
una voz que endulza oídos por el teléfono.
Capricho de la suerte
es verte en cualquier reunión,
hipnotizante y simple como flor de campo
fundida en un vestido terrenal
podrido de hermosura
y arengado por la pequeñez belleza de su portadora,
pero sin posibilidad de no huirme.
Las luces azules de un caprichoso reflector
translucen tu piel ante mis ojos
que se invaden de morenes al verte.
Entonces es viajar a tus besos que no existen en mis sentidos.
Los mismos que quieren dormir,
abrazarte y saltar las deshoras de varias vidas.
Y en el placer de verte
suele ser un placebo escucharte.
Y en la fracaso de huir
es mejor saber....
que somos dos los que querríamos quedarnos.
por molestar de manera tan anónima e impersonal,
y huir de la batalla diciendo mis términos cobardes.
Rara vez una presencia supera por tanto
una voz que endulza oídos por el teléfono.
Capricho de la suerte
es verte en cualquier reunión,
hipnotizante y simple como flor de campo
fundida en un vestido terrenal
podrido de hermosura
y arengado por la pequeñez belleza de su portadora,
pero sin posibilidad de no huirme.
Las luces azules de un caprichoso reflector
translucen tu piel ante mis ojos
que se invaden de morenes al verte.
Entonces es viajar a tus besos que no existen en mis sentidos.
Los mismos que quieren dormir,
abrazarte y saltar las deshoras de varias vidas.
Y en el placer de verte
suele ser un placebo escucharte.
Y en la fracaso de huir
es mejor saber....
que somos dos los que querríamos quedarnos.