Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Morir de amor no es un acto,
es un estado de desmoronarse,
como si la luna roja no mirara hacia abajo, sino hacia dentro,
rasgando la piel del alma.
Te espero en los bordes del tiempo,
donde las palabras son hojas secas
que crujen al caer,
y el silencio tiene más filo
que cualquier adiós pronunciado.
No es que quiera morirme,
es que tú,
con tu risa que tropieza en las esquinas,
con tus ojos que descalzan la cordura,
eres un verbo que no sé conjugar
y me dejo naufragar en tu gramática.
En esta luna roja,
donde el mundo se tiñe de heridas,
y los lobos no aúllan por la noche,
sino por la ausencia,
te amo en un idioma que invento
cada vez que callas.
Morir de amor es mirar la luna
y saber que ella también te extraña.
Es escribirte en el aire,
en los pasos que dejo atrás,
en la cicatriz que me haces
cada vez que sonríes
sin saber que existo.
Morir de amor es sencillo,
como respirar al revés,
como morder el vacío.
Y yo, bajo esta luna roja,
he decidido hacerlo por ti.
es un estado de desmoronarse,
como si la luna roja no mirara hacia abajo, sino hacia dentro,
rasgando la piel del alma.
Te espero en los bordes del tiempo,
donde las palabras son hojas secas
que crujen al caer,
y el silencio tiene más filo
que cualquier adiós pronunciado.
No es que quiera morirme,
es que tú,
con tu risa que tropieza en las esquinas,
con tus ojos que descalzan la cordura,
eres un verbo que no sé conjugar
y me dejo naufragar en tu gramática.
En esta luna roja,
donde el mundo se tiñe de heridas,
y los lobos no aúllan por la noche,
sino por la ausencia,
te amo en un idioma que invento
cada vez que callas.
Morir de amor es mirar la luna
y saber que ella también te extraña.
Es escribirte en el aire,
en los pasos que dejo atrás,
en la cicatriz que me haces
cada vez que sonríes
sin saber que existo.
Morir de amor es sencillo,
como respirar al revés,
como morder el vacío.
Y yo, bajo esta luna roja,
he decidido hacerlo por ti.