Xisquio
Poeta recién llegado
Caminaba al encuentro de la realidad
mi pensamiento se jactaba por la desición,
ya no existirían oídos dispuestos a mediar
por esos labios esculpiendo disculpas.
Una pequeña visera a falta de lentes
me cubre de los brillos de altas ventanas,
necesito mirar tus ojos y no esconder los míos
entre ficticios horizontes.
Nada entorpecía mi camino,
mis pensamientos formaban tormentas
entre catarsis y esas ya lejanas ideas
de coronar un descolorido final.
Me arrime a la sombra de un álamo
y por instantes quise ser un pequeño ente
y entrar a mi mente, tal vez a ordenar
o quizás barrer la falacia de lamentos tortuosos.
Ya dudaba en proseguir mi camino,
ahora era yo el culpable
la impericia de no saber percibir
los errores, entre lo exacto.
Mis rodillas se doblaron
resbalando mi cuerpo por aquel álamo
y a la sombra de quien me cobijaba, note mi mirada empañada,
ya sin horizontes, más allá de la sombra de aquel añoso árbol.
Resarcí entre mi derrota lo verdadero,
es nuestro amor que me enceguese
entre lo inmenso que sentimos y
quimericas bases de perplejidad.
Celos y egoísmo captaron por breves momentos
mi mente debilitada e insegura,
amo tu ser entre cantos y sonrisas al viento,
ansío tu piel entre mis manos y tus besos en mis labios .
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