Ictiandro
Poeta adicto al portal
Beso la rosa de tus ojos
en pálida despedida de tu cuerpo,
mortaja de espinas que el pelo bate.
Sucumbir ante la hiel de un silencio
y la caricia ausente de mi rostro.
Un día cercené mis pies
que se cansaron de esperarte,
reduje así mi sombra
hastiada de escalar tu estatura.
No desperté ahora con las faltas,
revisé el armario de experiencias
para aliviar con un pretexto
la ilusión marchita de un futuro juntos.
En un final no sé lo que fuimos,
total, ya nada importa.
Tú, libre como siempre viviste
y yo, esparciendo las cenizas
de este amor que sigue vivo.