Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
MOTIVOS PARA UN SIN QUERER.
No sé puede querer más
y la distancia no es abismo
el único hueco que existe
es el del hueco de tu mano,
cuando, no en vano,
retrata a la poesía de perfil
cayéndose una lágrima sin mejilla.
Se hacen caminos en el cielo
e igual que todos conducen a Roma,
cuando se anda con los ojos cerrados,
solo conducen a los labios y apasionado
remata en algarabía
en la fuente de tu saliva,
la sedienta lengua que aguarda
el paso de un peregrino,
para volver a hacer un camino
que conduzca al alma.
De nostalgia se vistió la poesía
ausente la alegría,
dio paso a un corazón
que se dice enfermo
enfermo de amor.
A la sombra de una palmera
espalda apoyada en el tronco
y los pies cangrejos que retroceden
al beso de una ola,
que viene y va
tambaleando a la arena,
meciendo los escalofríos.
Brío en el cielo
sueño perdido en el pelo,
cante en las huellas de las manos,
guitarra de parpados
que tocan las cuerdas de las pestañas.
Trae la brisa aromas de silencio
quizás, es que de tras de cada nube
se esconde un vergonzoso beso.
Flores quieren pintar en el cielo
peces voladores,
más no llegan al etéreo
y hacen líneas en las crestas de las olas,
espuma que afloja el dibujo
para que la aleta mas pura,
coloree su centro.
No disfraces el sentimiento
que no sea careta de carnaval,
que en la fiesta de la vida
al salón plateado con paredes de espejos
se vea el baile y en su reflejo,
dancen vals los enamorados
que el sentimiento es pausado
y solo da vueltas,
cuando los instrumentos de cuerda
suenan en círculos.
No existe martirio en el amar,
solo dolorcitos pequeños.
Juan José Marin.
No sé puede querer más
y la distancia no es abismo
el único hueco que existe
es el del hueco de tu mano,
cuando, no en vano,
retrata a la poesía de perfil
cayéndose una lágrima sin mejilla.
Se hacen caminos en el cielo
e igual que todos conducen a Roma,
cuando se anda con los ojos cerrados,
solo conducen a los labios y apasionado
remata en algarabía
en la fuente de tu saliva,
la sedienta lengua que aguarda
el paso de un peregrino,
para volver a hacer un camino
que conduzca al alma.
De nostalgia se vistió la poesía
ausente la alegría,
dio paso a un corazón
que se dice enfermo
enfermo de amor.
A la sombra de una palmera
espalda apoyada en el tronco
y los pies cangrejos que retroceden
al beso de una ola,
que viene y va
tambaleando a la arena,
meciendo los escalofríos.
Brío en el cielo
sueño perdido en el pelo,
cante en las huellas de las manos,
guitarra de parpados
que tocan las cuerdas de las pestañas.
Trae la brisa aromas de silencio
quizás, es que de tras de cada nube
se esconde un vergonzoso beso.
Flores quieren pintar en el cielo
peces voladores,
más no llegan al etéreo
y hacen líneas en las crestas de las olas,
espuma que afloja el dibujo
para que la aleta mas pura,
coloree su centro.
No disfraces el sentimiento
que no sea careta de carnaval,
que en la fiesta de la vida
al salón plateado con paredes de espejos
se vea el baile y en su reflejo,
dancen vals los enamorados
que el sentimiento es pausado
y solo da vueltas,
cuando los instrumentos de cuerda
suenan en círculos.
No existe martirio en el amar,
solo dolorcitos pequeños.
Juan José Marin.
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