Viento de américa
Poeta adicto al portal
A ver. A ver.
Que no le digan. Que no le cuenten...
Acérquese, dama, caballero, joven, señorita...
Nomás atrasito de la raya
que estoy trabajando.
Voy a revelar el secreto máximo
de poetas y aspirantes a poetas;
el gran secreto de musas y cantores.
Pero, acérquense, nomás no pase de la rayita...
¿ Quieren saber cómo se escribe un poema ?
Yo no lo voy a estafar, a robar, a esquilmar...
Pero de esto vivo.
Si quiere arrojar unas moneditas
- nada que lastime a su bolsillo -,
este servidor se lo agradece.
¡ Pero ya. Basta de guáguaras !
Saque un lápiz y un papel:
Una noche de insomnio, o sea,
que no pueda dormir,
salga a eso de las dos de la mañana a la calle
y mire fijamente el cielo;
estire la mano y tome por el rabo las estrellas más brillantes,
las que parezcan forjadas de día.
Regrese a la cama.
No intente dormir, sería en vano.
Acomódese y vea a la mujer que tiene a su lado.
Sí, no se sorprenda.
Aunque no lo crea, su mujer es bella.
Levante su dedo índice y sus ojos.
Con ellos empiece a dibujar su cuerpo. Cerca, muy cerquita de su piel,
pero no la toque.
Ahora ya lo tiene todo.
Acomódelo a su gusto en la hoja de papel.
Si gusta, puede agregar gallos, peces, lluvia y flores.
Lo que quiera, todo se vale.
¡ Que no sabe escribir con sentimiento !
Por un pesito nada más,
casi gratis, casi regalado...
le doy el secreto para escribir cartas de amor...
18 de agosto de 2000.
Que no le digan. Que no le cuenten...
Acérquese, dama, caballero, joven, señorita...
Nomás atrasito de la raya
que estoy trabajando.
Voy a revelar el secreto máximo
de poetas y aspirantes a poetas;
el gran secreto de musas y cantores.
Pero, acérquense, nomás no pase de la rayita...
¿ Quieren saber cómo se escribe un poema ?
Yo no lo voy a estafar, a robar, a esquilmar...
Pero de esto vivo.
Si quiere arrojar unas moneditas
- nada que lastime a su bolsillo -,
este servidor se lo agradece.
¡ Pero ya. Basta de guáguaras !
Saque un lápiz y un papel:
Una noche de insomnio, o sea,
que no pueda dormir,
salga a eso de las dos de la mañana a la calle
y mire fijamente el cielo;
estire la mano y tome por el rabo las estrellas más brillantes,
las que parezcan forjadas de día.
Regrese a la cama.
No intente dormir, sería en vano.
Acomódese y vea a la mujer que tiene a su lado.
Sí, no se sorprenda.
Aunque no lo crea, su mujer es bella.
Levante su dedo índice y sus ojos.
Con ellos empiece a dibujar su cuerpo. Cerca, muy cerquita de su piel,
pero no la toque.
Ahora ya lo tiene todo.
Acomódelo a su gusto en la hoja de papel.
Si gusta, puede agregar gallos, peces, lluvia y flores.
Lo que quiera, todo se vale.
¡ Que no sabe escribir con sentimiento !
Por un pesito nada más,
casi gratis, casi regalado...
le doy el secreto para escribir cartas de amor...
18 de agosto de 2000.
:: Buen poema paisano ha sido un gusto leerte, me arrancaste una sonrisa.
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