M
Mayba
Invitado
La cama es testigo
de su inmenso frío,
no quiere moverse,
no quiere estar vivo.
Grita el nombre de ella,
pero nadie entiende.
Su llanto lo ahoga,
la vida se le pierde.
La amó más que a nada
y ella lo adoró,
pero llegó el día
y todo cambió.
Lágrimas y risas
compartieron juntos,
y vivieron días
llenos de caricias.
No quedó ya nada,
todo terminó.
La mirada triste
y un injusto adiós.
El la sigue amando,
pero ella a él ya no;
se fue aquel día
y todo pasó.
Ella no regresa,
no lo quiere ver;
odia sus caricias,
odia todo de él.
Ahora, el muere
solo en el silencio;
no quiere sentir,
no quiere perderla,
prefiere morir.
Su sangre regada,
mezclada con vino,
escapa del cuerpo,
dejando solo vacío.
de su inmenso frío,
no quiere moverse,
no quiere estar vivo.
Grita el nombre de ella,
pero nadie entiende.
Su llanto lo ahoga,
la vida se le pierde.
La amó más que a nada
y ella lo adoró,
pero llegó el día
y todo cambió.
Lágrimas y risas
compartieron juntos,
y vivieron días
llenos de caricias.
No quedó ya nada,
todo terminó.
La mirada triste
y un injusto adiós.
El la sigue amando,
pero ella a él ya no;
se fue aquel día
y todo pasó.
Ella no regresa,
no lo quiere ver;
odia sus caricias,
odia todo de él.
Ahora, el muere
solo en el silencio;
no quiere sentir,
no quiere perderla,
prefiere morir.
Su sangre regada,
mezclada con vino,
escapa del cuerpo,
dejando solo vacío.