Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
A él le dispararon a quema ropa,
dándole una muerte viva esplendida.
Le acribillaron sin piedad
y con absoluta seguridad le dieron
todos los balazos apropiados
para dejarlo tendido en la calle
con únicamente voltear la cabeza.
Sangre,
mucha sangre salió de su cabeza
y de su pecho.
Era algo indetenible,
sin cura,
porque su herida
llevaba algo mortal.
Agonizaba al principio
respirando jadeante
sin entender que moría
con la mirada fija en el letrero en lo que alto que decía:
"La verdad de la verdad".
Ella recibió el mismo disparo el cual llegó al corazón.
De este modo los dos con una misma bala morían,
la bala de amor.
dándole una muerte viva esplendida.
Le acribillaron sin piedad
y con absoluta seguridad le dieron
todos los balazos apropiados
para dejarlo tendido en la calle
con únicamente voltear la cabeza.
Sangre,
mucha sangre salió de su cabeza
y de su pecho.
Era algo indetenible,
sin cura,
porque su herida
llevaba algo mortal.
Agonizaba al principio
respirando jadeante
sin entender que moría
con la mirada fija en el letrero en lo que alto que decía:
"La verdad de la verdad".
Ella recibió el mismo disparo el cual llegó al corazón.
De este modo los dos con una misma bala morían,
la bala de amor.