chejonak
Poeta recién llegado
En atardecer nadie muere
solo yo lo logro,
es un presagio que a veces
como loco lo ignoro.
No creo en mis palabras
pero estas parecen ciertas,
el pensamiento del mar,
de ser violado en atardecer,
cuando su calma y el bello resplandor
de un sol ardiente
que enfría su cuerpo
para no padecer
el dolor de un ser,
privado de emociones concretas,
como satisfacer
las palabras del poeta,
aquel que la habla a su mujer
de u sol ardiente como él,
de un mar mojado y sudado como él
por querer ser acostumbrado
a mirar un eterno resplandor,
de una muerte en atardecer,
muerte de aquél suspiro de libertad,
de aquel yo libertador,
de este yo,
sorprendido al verse caer
con su bandera
clavada en su corazón.
Y hoy solo plasmado de dolor,
lleno de amor profundo,
vuelvo a ver el atardecer,
para ver mi muerte
y mi vida desvaneciendo,
porque dejo de ser
el solitario
en su inhabituado mundo
aquel que siempre soñé
tener.
solo yo lo logro,
es un presagio que a veces
como loco lo ignoro.
No creo en mis palabras
pero estas parecen ciertas,
el pensamiento del mar,
de ser violado en atardecer,
cuando su calma y el bello resplandor
de un sol ardiente
que enfría su cuerpo
para no padecer
el dolor de un ser,
privado de emociones concretas,
como satisfacer
las palabras del poeta,
aquel que la habla a su mujer
de u sol ardiente como él,
de un mar mojado y sudado como él
por querer ser acostumbrado
a mirar un eterno resplandor,
de una muerte en atardecer,
muerte de aquél suspiro de libertad,
de aquel yo libertador,
de este yo,
sorprendido al verse caer
con su bandera
clavada en su corazón.
Y hoy solo plasmado de dolor,
lleno de amor profundo,
vuelvo a ver el atardecer,
para ver mi muerte
y mi vida desvaneciendo,
porque dejo de ser
el solitario
en su inhabituado mundo
aquel que siempre soñé
tener.