Muerte en obsidiana

Eduardo Morguenstern

Poeta que considera el portal su segunda casa
Muerte en obsidiana


¡ Ese orgullo! Una flecha
con la punta de obsidiana
que me aciertas y se clava
en mi débil corazón

Y en el rictus de tus labios
se dibuja aquel desprecio,
(Aquellos ¡Ay! que me han besado
con mayúscula fruición)

Hoy dan frígidas sonrisas
impregnadas de ironías
en la fúnebre ordalía
de prejuicios sin razón.

¡Y se muere! ¡No ardan velas
en tal fúnebre fox- trot,
ya no más fotonovelas
ni forzadas operetas de ocasión!

¡Que tu orgullo y tu desprecio
han logrado que haya espanto
donde hubieron (y hubo tantos)
himnos épicos de amor!

Eduardo Morguenstern
 
Que triste cuando el amor se va por la tangente, y más cuando lo hubo a cántaros llenos y se va evaporizando entre los segundos postreros hasta secar la fuente.
Duras y melancólicas esas imágenes a las cuales pintas tu magia poética en un excelente lenguaje y igualmente desarrollo escénico para regalarnos tan excelso poems.
Siempre grato leerte mi estimado Eduardo, siempre la magia de tus versos llega hasta el alma.
Cariños de tu amiga de siempre y tus luceritos colgados de este firmamento de excelsos veros.

Ligia.

PD. Gracias por agregarme a tu lista de amigos, como te dije siempre he considerado que te cuentas entre mis mejores amigos, es increíble como en la distancia se tejen tan bellas amistades, la fidelidad y sinceridad son la base de ellas.
Cariños a nueva cuenta y mi más enorme agradecimiento por ser tan especial.
 
Smuackkkkkkkkkkkkkk!!!!
Gracias por tus palabras, es cierto que la amistad florece con independencia des espacio y tiempo, pues el amor es eterno y an-espacial como Dios mismo.
El amor te envuelve permanentemente en sus divinos tules, mi amada amiga.
Eduardo.
 
Muerte en obsidiana


¡ Ese orgullo! Una flecha
con la punta de obsidiana
que me aciertas y se clava
en mi débil corazón

Y en el rictus de tus labios
se dibuja aquel desprecio,
(Aquellos ¡Ay! que me han besado
con mayúscula fruición)

Hoy dan frígidas sonrisas
impregnadas de ironías
en la fúnebre ordalía
de prejuicios sin razón.

¡Y se muere! ¡No ardan velas
en tal fúnebre fox- trot,
ya no más fotonovelas
ni forzadas operetas de ocasión!

¡Que tu orgullo y tu desprecio
han logrado que haya espanto
donde hubieron (y hubo tantos)
himnos épicos de amor!

Eduardo Morguenstern

Para ser el final...
lo hizo con elegancia
demostrando,una vez más,
que aparte de la poesía
cultiva usted la bondad.

Un abrazo.Rosario
 
Hermosos y ritmicos versos amigo poeta, maravillosa manera de escribir.

Todo un placer visitarte.
Besitos inmensos...
 
Muerte en obsidiana


¡ Ese orgullo! Una flecha
con la punta de obsidiana
que me aciertas y se clava
en mi débil corazón

Y en el rictus de tus labios
se dibuja aquel desprecio,
(Aquellos ¡Ay! que me han besado
con mayúscula fruición)

Hoy dan frígidas sonrisas
impregnadas de ironías
en la fúnebre ordalía
de prejuicios sin razón.

¡Y se muere! ¡No ardan velas
en tal fúnebre fox- trot,
ya no más fotonovelas
ni forzadas operetas de ocasión!

¡Que tu orgullo y tu desprecio
han logrado que haya espanto
donde hubieron (y hubo tantos)
himnos épicos de amor!

Eduardo Morguenstern

Se sienten los versos de cadencia suave y armoniosa, los ilumina ese halo de dulzura y tristeza.
Siempre es un placer leerte, Eduardo.
Besos y todas las estrellas,:::hug:::
 

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