Orestes1997
Poeta recién llegado
El dia en que la muerte se apiade de mi.
Dejad que me hunda en ti profundamente
principio de un fin
y fin de todo principio.
Al caer suavemente en tus abismos,
sere cual petalo de flor
que se desprende para arder en el
calor de las cenizas.
Dejare de ser lo que fui un dia,
para ser luego lo que nunca he sido.
Gustoso quisiera ver,
rojizo el color de mi vestido.
Los vasos sanguineos, con una caricia tuya,
como rios han de fluir.
Fluir como fluyen palabras falsas
para perderse en el olvido.
Y me ire sin dejar razon
y me ire sin dejar motivos.
Confundidos quedaran los amigos,
los enemigos;
los pobres,
los ricos;
los seguros,
los indecisos;
los sabores,
los sin sabores;
los pacificos,
los conflictivos;
los que se acuerden,
los que se aferren al olvido;
los que esten muy despiertos,
los que siempre esten dormidos.
Se olvidaran hasta los que no me vieron,
se olvidara de mi,
hasta el propio olvido.
El dia que me hunda en la muerte,
lo sere todo
y sere tambien la nada,
estare despierto,
y es mas,
muchos me creeran dormido,
y eso sera,
como he repetido,
el dia en que la muerte se apiade en mi.
Orestes.
Dejad que me hunda en ti profundamente
principio de un fin
y fin de todo principio.
Al caer suavemente en tus abismos,
sere cual petalo de flor
que se desprende para arder en el
calor de las cenizas.
Dejare de ser lo que fui un dia,
para ser luego lo que nunca he sido.
Gustoso quisiera ver,
rojizo el color de mi vestido.
Los vasos sanguineos, con una caricia tuya,
como rios han de fluir.
Fluir como fluyen palabras falsas
para perderse en el olvido.
Y me ire sin dejar razon
y me ire sin dejar motivos.
Confundidos quedaran los amigos,
los enemigos;
los pobres,
los ricos;
los seguros,
los indecisos;
los sabores,
los sin sabores;
los pacificos,
los conflictivos;
los que se acuerden,
los que se aferren al olvido;
los que esten muy despiertos,
los que siempre esten dormidos.
Se olvidaran hasta los que no me vieron,
se olvidara de mi,
hasta el propio olvido.
El dia que me hunda en la muerte,
lo sere todo
y sere tambien la nada,
estare despierto,
y es mas,
muchos me creeran dormido,
y eso sera,
como he repetido,
el dia en que la muerte se apiade en mi.
Orestes.