Muerto en vida (Eneasílabos)

* Inspirado en Nervo y Darío.
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Al abrir la más vieja puerta,
en su cuerpo bello diviso
a la novia que me quiso,
se hallaba muerta, muerta...¡¡¡Muerta!!!

Se detenía el corazón,
fue perdiendo temperatura,
fue albor crüel de aquella oscura
noche que nunca da perdón.

Sabía, anunciaba una loba
por allá aullando sobre el monte,
entre el cielo y el horizonte
al valladar, cerca a mi alcoba.

Y Su carne palidecía,
era su aroma de crepúsculo,
porque era increíble y mayúsculo
dolor que solo yo sentía.

Abrí la mirada a engañar
a mi conciencia por un sueño.
¡De nada somos el düeño!
a una muerta se puede amar...

El ataúd, la flor violeta,
un camino e ir sin la amada,
inmenso dolor fue arraigada
como Romeo sin Julieta.

Adiós dije al abrir la puerta,
repentino, ya había muerto,
dormía ella en un mundo huerto,
todos le decían "la muerta".

Y entre almas y los vinos libo
con una hespéride incïerta.
Ella estaba sin alma, muerta
¡¡No supe si yo estaba vivo!!

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© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2016.
Todos los poemas forman parte del libro Nikita próxima a escribir en 3 años
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Abrahám Emilio (Antorcha)
 
Última edición:
Te envío este poema para que veas el uso de la mayúscula.
GÓNGORA

El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo,
El poeta cuya palabra lúcida es como diamante,
Harto de fatigar sus esperanzas por la corte,
Harto de su pobreza noble que le obliga
A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las sombras [5]
Más generosas que los hombres, disimulan
En la común tiniebla parda de las calles
La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje;
Harto de pretender favores de magnates,
Su altivez humillada por el ruego insistente, [10]
Harto de los años tan largos malgastados
En perseguir fortuna lejos de Córdoba la llana y de su muro excelso,
Vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso.
Ya restituye el alma a soledad sin esperar de nadie
Si no es de su conciencia, y menos todavía [15]
De aquel sol invernal de la grandeza
Que no atempera el frío del desdichado,
Y aprende a desearles buen viaje
A príncipes, virreyes, duques altisonantes,
Vulgo luciente no menos estúpido que el otro; [20]
Ya se resigna a ver pasar la vida tal sueño inconsistente
Que el alba desvanece, a amar el rincón solo
Adonde conllevar paciente su pobreza,
Olvidando que tantos menos dignos que él, como la bestia ávida
Toman hasta saciarse la parte mejor de toda cosa, [25]
Dejándole la amarga, el desecho del paria.
Pero en la poesía encontró siempre, no tan solo hermosura, sino ánimo,
La fuerza del vivir más libre y más soberbio,
Como un neblí que deja el puño duro para buscar las nubes
Traslúcidas de oro allá en el cielo alto. [30]
Ahora al reducto último de su casa y su huerto le alcanzan todavía
Las piedras de los otros, salpicaduras tristes
Del aguachirle caro para las gentes
Que forman el común y como público son árbitro de gloria.
Ni aun esto Dios le perdonó en la hora de su muerte. [35]
Decretado es al fin que Góngora jamás fuera poeta,
Que amó lo oscuro y vanidad tan solo le dictó sus versos.
Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por sus dogmas,
No gustó de él y le condena con fallo inapelable.
Viva pues Góngora, puesto que así los otros [40]
Con desdén le ignoraron, menosprecio
Tras del cual aparece su palabra encendida
Como estrella perdida en lo hondo de la noche,
Como metal insomne en las entrañas de la tierra.
Ventaja grande es que esté ya muerto [45]
Y que de muerto cumpla los tres siglos, que así pueden
Los descendientes mismos de quienes le insultaban
Inclinarse a su nombre, dar premio al erudito,
Sucesor del gusano, royendo su memoria.
Mas él no transigió en la vida ni en la muerte [50]
Y a salvo puso su alma irreductible.
Como demonio arisco que ríe entre negruras.
Y a salvo puso su alma irreductible.
Como demonio arisco que ríe entre negruras.
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora vencido;
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora exaltado;
Gracias demos a Dios, que supo devolverle [como hará con nosotros], [55]
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.
 
Te envío este poema para que veas el uso de la mayúscula.
GÓNGORA

El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo,
El poeta cuya palabra lúcida es como diamante,
Harto de fatigar sus esperanzas por la corte,
Harto de su pobreza noble que le obliga
A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las sombras [5]
Más generosas que los hombres, disimulan
En la común tiniebla parda de las calles
La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje;
Harto de pretender favores de magnates,
Su altivez humillada por el ruego insistente, [10]
Harto de los años tan largos malgastados
En perseguir fortuna lejos de Córdoba la llana y de su muro excelso,
Vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso.
Ya restituye el alma a soledad sin esperar de nadie
Si no es de su conciencia, y menos todavía [15]
De aquel sol invernal de la grandeza
Que no atempera el frío del desdichado,
Y aprende a desearles buen viaje
A príncipes, virreyes, duques altisonantes,
Vulgo luciente no menos estúpido que el otro; [20]
Ya se resigna a ver pasar la vida tal sueño inconsistente
Que el alba desvanece, a amar el rincón solo
Adonde conllevar paciente su pobreza,
Olvidando que tantos menos dignos que él, como la bestia ávida
Toman hasta saciarse la parte mejor de toda cosa, [25]
Dejándole la amarga, el desecho del paria.
Pero en la poesía encontró siempre, no tan solo hermosura, sino ánimo,
La fuerza del vivir más libre y más soberbio,
Como un neblí que deja el puño duro para buscar las nubes
Traslúcidas de oro allá en el cielo alto. [30]
Ahora al reducto último de su casa y su huerto le alcanzan todavía
Las piedras de los otros, salpicaduras tristes
Del aguachirle caro para las gentes
Que forman el común y como público son árbitro de gloria.
Ni aun esto Dios le perdonó en la hora de su muerte. [35]
Decretado es al fin que Góngora jamás fuera poeta,
Que amó lo oscuro y vanidad tan solo le dictó sus versos.
Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por sus dogmas,
No gustó de él y le condena con fallo inapelable.
Viva pues Góngora, puesto que así los otros [40]
Con desdén le ignoraron, menosprecio
Tras del cual aparece su palabra encendida
Como estrella perdida en lo hondo de la noche,
Como metal insomne en las entrañas de la tierra.
Ventaja grande es que esté ya muerto [45]
Y que de muerto cumpla los tres siglos, que así pueden
Los descendientes mismos de quienes le insultaban
Inclinarse a su nombre, dar premio al erudito,
Sucesor del gusano, royendo su memoria.
Mas él no transigió en la vida ni en la muerte [50]
Y a salvo puso su alma irreductible.
Como demonio arisco que ríe entre negruras.
Y a salvo puso su alma irreductible.
Como demonio arisco que ríe entre negruras.
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora vencido;
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora exaltado;
Gracias demos a Dios, que supo devolverle [como hará con nosotros], [55]
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.
Pues lee este enlace:
Góngora http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-09341997000100001

[1] El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo,
el poeta cuya palabra lúcida es como diamante,
harto de fatigar sus esperanzas por la corte,
harto de su pobreza noble que le obliga
a no salir de casa cuando el día, sino al atardecer,
ya que las sombras5
más generosas que los hombres, disimulan
en la común tiniebla parda de las calles
la bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje;
harto de pretender favores de magnates,
su altivez humillada por el ruego insistente,10
harto de los años tan largos malgastados
en perseguir fortuna lejos de Córdoba la llana y de su muro excelso,
vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso.

[2] Ya restituye el alma a soledad sin esperar de nadie
si no es de su conciencia, y menos todavía15
de aquel sol invernal de la grandeza
que no atempera el frío del desdichado,
y aprende a desearles buen viaje
a príncipes, virreyes, duques altisonantes,
vulgo luciente no menos estúpido que el otro;20
ya se resigna a ver pasar la vida tal sueño inconsistente
que el alba desvanece, a amar el rincón solo
adonde conllevar paciente su pobreza,
olvidando que tantos menos dignos que él, como la bestia ávida
toman hasta saciarse la parte mejor de toda cosa,25
dejándole la amarga, el desecho del paria.

[3] Pero en la poesía encontró siempre, no tan solo hermosura, sino ánimo,
la fuerza del vivir más libre y más soberbio,
como un neblí que deja el puño duro para buscar las nubes
traslúcidas de oro allá en el cielo alto,30
ahora al reducto último de su casa y su huerto le alcanzan todavía
las piedras de los otros, salpicaduras tristes
del aguachirle caro para las gentes
que forman el común y como público son árbitro de gloria.
Ni aun esto Dios le perdonó en la hora de su muerte.35
Decretado es al fin que Góngora jamás fuera poeta,
que amó lo oscuro y vanidad tan solo le dictó sus versos.
Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por sus dogmas,
no gustó de él y le condena con fallo inapelable.

[4] Vi va pues Góngora, puesto que así los otros 40
con desdén le ignoraron, menosprecio
tras del cual aparece su palabra encendida
como estrella perdida en lo hondo de la noche,
como metal insomne en las entrañas de la tierra.
Ventaja grande es que esté ya muerto45
y que de muerto cumpla los tres siglos, que así pueden
los descendientes mismos de quienes le insultaban
inclinarse a su nombre, dar premio al erudito,
sucesor del gusano, royendo su memoria.
Mas él no transigió en la vida ni en la muerte50
y a salvo puso su alma irreductible
como demonio arisco que ríe entre negruras.

[5] Gracias demos a Dios por la paz de Góngora vencido; devolverle55
gracias demos a Dios por la paz de Góngora exaltado;
gracias demos a Dios, que supo
(como hará con nosotros)
nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.
 
Última edición:
Please Anthony tells me things about this!



Locura cognitiva!!!



¡Oh dicha! Si existes, (6 sílabas???) ¿hay sinalefa?


¿Cuándo se habla de sílabas acentuadas a la hora de contabilizarlas en los versos, se refiere únicamente al acento ortográfico o tilde, o el acento prosódico o la fuerza de intensidad se deben tener también en cuenta?

-Su fuerza que fuerza, que ata, que prende, (aquí no hay sinalefa ¿por qué?, ¿porque la “a” tiene fuerza de intensidad?


-que hasta su pañizuelo (7 sílabas, ¿porque aquí hay sinalefa?). En este caso “ha” tiene fuerza de intensidad o acento prosódico, sin embargo hay sinalefa. Estas son las cosas que me confunden.


- Mas sostengo que algo (7 sílabas, aquí no hay sinalefa ¿cuál es la diferencia entre el primer y segundo caso, ya que en ambos la “a” tiene acento prosódico o fuerza de intensidad).


-Noches que alegran la vida. (8 sílabas) Aquí sí hay sinalefa, ¿se debe a que en este caso la “a” no tiene fuerza de intensidad? ¡Qué lío!



Observa las vocales de estos dos ejemplos.


que con el pico haces (7 sílabas) (¿no hay sinalefa porque la “ha” tiene acento prosódico o fuerza de intensidad?)


Nunca harto se vería(8 sílabas ¿por qué aquí no hay sinalefa?)




Alejandrinos


Floridos ramos mueva el viento sosegado. ¿Por qué aquí no hay sinalefa? 14 sílabas


Que albergan tan nocturnos ¿hay sinalefa?
 

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