Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Muchas veces vi correr tus lágrimas,
mujer de mis a conquistas,
mujer de mis risas, de mis eternas lágrimas.
En la lejanía de mi encierro
me abrigasteis desde afuera,
con tus cartas, tus oraciones, con tus suplicas y clamores,
con el brillo de tus ojos guiasteis mis senderos
mujer de mi esperanza, mujer de mi verdad.
Fuiste en mi tiempo oscuro
la luz de mis viernes, la esperanza en mis domingos,
cuando quería morir la ilusión
entre las rejas injustas del destino.
Mujer añorada, amada, deseada,
a veces detestable mujer
cuando montas tu caballo de copete alto,
y crees saberlo todo, sin decir palabra.
Si no fueras tu mujer,
mi mujer de mil batallas,
la que pelea distante por mis sueños,
la que cree en mi aun que le mienta,
la que mira por mis ojos, y sueña mis mismos sueños
la que me espera siempre.
Fuiste tú en mi alegría la razón de la misma,
en mis profundas tristezas, allí estabas conmigo,
y en la injusticia de la cárcel, peleasteis ardiente mi libertad,
y en mi resurgir limpiaste mi camino,
por eso, aunque el tiempo se aya ido, y no estas mas conmigo,
te amo, aun hoy te amo como ayer, mujer
mi mujer de mil batallas.
Leonardo V.
mujer de mis a conquistas,
mujer de mis risas, de mis eternas lágrimas.
En la lejanía de mi encierro
me abrigasteis desde afuera,
con tus cartas, tus oraciones, con tus suplicas y clamores,
con el brillo de tus ojos guiasteis mis senderos
mujer de mi esperanza, mujer de mi verdad.
Fuiste en mi tiempo oscuro
la luz de mis viernes, la esperanza en mis domingos,
cuando quería morir la ilusión
entre las rejas injustas del destino.
Mujer añorada, amada, deseada,
a veces detestable mujer
cuando montas tu caballo de copete alto,
y crees saberlo todo, sin decir palabra.
Si no fueras tu mujer,
mi mujer de mil batallas,
la que pelea distante por mis sueños,
la que cree en mi aun que le mienta,
la que mira por mis ojos, y sueña mis mismos sueños
la que me espera siempre.
Fuiste tú en mi alegría la razón de la misma,
en mis profundas tristezas, allí estabas conmigo,
y en la injusticia de la cárcel, peleasteis ardiente mi libertad,
y en mi resurgir limpiaste mi camino,
por eso, aunque el tiempo se aya ido, y no estas mas conmigo,
te amo, aun hoy te amo como ayer, mujer
mi mujer de mil batallas.
Leonardo V.