Gabriel
Poeta fiel al portal
Escondido tras las rejas
de tu invierno,
me detengo
y te observo pasajera,
porque los años
esculpieron como mármol,
cada línea
de tu rostro dibujada.
Me hice vigía
de tus cansinos pasos,
como testigo
de tus manos protectoras,
esas,
que albergan huérfanas flores,
o fecundan
jardines postergados.
Pero a tu útero
urgido de parir vida,
lo invadió
la oscuridad del silencio,
y quedaste
aguardando del cielo,
esa respuesta
que te negó la vida.
Será por ello
que en cada primavera,
la ilusión
te devuelve casi entera,
y entre bulbos
o semillas solitarias,
por tu alma
germina la esperanza.
de tu invierno,
me detengo
y te observo pasajera,
porque los años
esculpieron como mármol,
cada línea
de tu rostro dibujada.
Me hice vigía
de tus cansinos pasos,
como testigo
de tus manos protectoras,
esas,
que albergan huérfanas flores,
o fecundan
jardines postergados.
Pero a tu útero
urgido de parir vida,
lo invadió
la oscuridad del silencio,
y quedaste
aguardando del cielo,
esa respuesta
que te negó la vida.
Será por ello
que en cada primavera,
la ilusión
te devuelve casi entera,
y entre bulbos
o semillas solitarias,
por tu alma
germina la esperanza.