El Hombre del pañuelo
Poeta recién llegado
La quiero,
no porque es mía,
sino porque es ella.
La quiero,
y quiero asomarme al infinito de su alma
y conocer cada centímetro de sus sueños,
después mezclarlos con los míos,
y brindar con lo que salga.
La quiero,
y quiero encontrarla en los ojos del destino,
e inventar nuevas formas de amarle,
descubrir en nuestras manos un camino,
coser sus miedos con mil y un detalles.
La quiero,
por ser la mujer que calma mis fiebres,
por ser la niña que me enternece el corazón,
por ser mi abrigo en el mes de diciembre,
por soportarme cuando no tengo razón
La quiero,
por ser la princesa por la que soy caballero,
por ser el ángel que me regala su luz,
por ser mi escudo cuando me lleno de miedos,
por ser la veleta que me señala la cruz.
no porque es mía,
sino porque es ella.
La quiero,
y quiero asomarme al infinito de su alma
y conocer cada centímetro de sus sueños,
después mezclarlos con los míos,
y brindar con lo que salga.
La quiero,
y quiero encontrarla en los ojos del destino,
e inventar nuevas formas de amarle,
descubrir en nuestras manos un camino,
coser sus miedos con mil y un detalles.
La quiero,
por ser la mujer que calma mis fiebres,
por ser la niña que me enternece el corazón,
por ser mi abrigo en el mes de diciembre,
por soportarme cuando no tengo razón
La quiero,
por ser la princesa por la que soy caballero,
por ser el ángel que me regala su luz,
por ser mi escudo cuando me lleno de miedos,
por ser la veleta que me señala la cruz.