gercruz
Poeta recién llegado
Mujer de mirada brillante,
entre la timidez de la esencia
y tu modestia que erupciona
como un huracán
entre la vehemencia del santuario de tu beldad en libertad...
Es la intensidad de aquel ser,
envuelto en el volcán de tu alma
con el clamor de tus abrazos fuertemente diciendo...
¡Eres lo que quiero!..¡Mi gran amor!
Es la uncuosidad del cuerpo
impregnado dentro de ti mismo...
Es tu regazo cobijándose
entre la piel de aquel amor
en el grito de silencio por vivir...
Es tu piel en la placidez de tus encantos,
recorriendo cada minuto a prisa
acelerando los latidos del corazón
perdiéndose entre la severidad de tus manos
pidiendo alto al fuego...
Son tus ojos negros en el palmito de tu felicidad,
dicha de aquel auge en erupción
en la elevación del vocerío del amor...
Es el paroxismo de derroche sensual
entre la pompa de pleitesía
enalteciendo el gimoteo piel a piel...
Es el manantial de la fragancia
de aquella timidez del alma
cobijado entre el aura de tu efusión...
Es el preludio
que oscila entre tu tiempo y
la esencia de tu podio
bebiendo la duna en altavoz...
Es tu cuerpo exclamando
amor del bueno en la blanca
calidez de aquel lugar
dejando su aroma de delicia...
Amarse... ¡Te quiero!
son tus besos la condena
de aquel momento volcanizado
entre tu vida y mi existencia
¡Te quiero!... ¡Amor!
entre la timidez de la esencia
y tu modestia que erupciona
como un huracán
entre la vehemencia del santuario de tu beldad en libertad...
Es la intensidad de aquel ser,
envuelto en el volcán de tu alma
con el clamor de tus abrazos fuertemente diciendo...
¡Eres lo que quiero!..¡Mi gran amor!
Es la uncuosidad del cuerpo
impregnado dentro de ti mismo...
Es tu regazo cobijándose
entre la piel de aquel amor
en el grito de silencio por vivir...
Es tu piel en la placidez de tus encantos,
recorriendo cada minuto a prisa
acelerando los latidos del corazón
perdiéndose entre la severidad de tus manos
pidiendo alto al fuego...
Son tus ojos negros en el palmito de tu felicidad,
dicha de aquel auge en erupción
en la elevación del vocerío del amor...
Es el paroxismo de derroche sensual
entre la pompa de pleitesía
enalteciendo el gimoteo piel a piel...
Es el manantial de la fragancia
de aquella timidez del alma
cobijado entre el aura de tu efusión...
Es el preludio
que oscila entre tu tiempo y
la esencia de tu podio
bebiendo la duna en altavoz...
Es tu cuerpo exclamando
amor del bueno en la blanca
calidez de aquel lugar
dejando su aroma de delicia...
Amarse... ¡Te quiero!
son tus besos la condena
de aquel momento volcanizado
entre tu vida y mi existencia
¡Te quiero!... ¡Amor!