Mujer

minsandi

Poeta fiel al portal
El amor tuyo, mujer,
No lo puedo medir en sexo,
ni en las ocasiones furtivas
dignas de un tren expreso.

Ni tampoco te puedo medir
por tus curvas, por tu edad
o por los kilos de tu peso.

Toda tú, mujer hermosa,
eres un ser de carne y hueso,
de intensa y tierna mirada,
colmada de racimos de sueños
en tu profundo corazón enamorado.
Tú te rindes por entero
cada instante, cada momento.

Tu amor solo puede ser aproximado
por el hombre que quiera darse por entero,
en alma, vida y cuerpo
en los diarios e íntimos eventos
que comparta, a lo largo del tiempo.

Mi corazón, por tanto, no deja de decir:
¡Toda tú, mujer hermosa,
eres un ser de carne y hueso,
de profundo corazón enamorado
que se rinde a diario, cada momento!
 
El amor tuyo, mujer,
No lo puedo medir en sexo,
ni en las ocasiones furtivas
dignas de un tren expreso.

Ni tampoco te puedo medir
por tus curvas, por tu edad
o por los kilos de tu peso.

Toda tú, mujer hermosa,
eres un ser de carne y hueso,
de intensa y tierna mirada,
colmada de racimos de sueños
en tu profundo corazón enamorado.
Tú te rindes por entero
cada instante, cada momento.

Tu amor solo puede ser aproximado
por el hombre que quiera darse por entero,
en alma, vida y cuerpo
en los diarios e íntimos eventos
que comparta, a lo largo del tiempo.

Mi corazón, por tanto, no deja de decir:
¡Toda tú, mujer hermosa,
eres un ser de carne y hueso,
de profundo corazón enamorado
que se rinde a diario, cada momento!

Bravo poeta!, dulce y tierno poema para ese ser maravilloso y esplendido. Aunque la mujer moderna tiende a cambiar adaptandose a nuevas circunstancias aún conserva y conservará por siempre ese candor magico y divino que enamora a la bestia más testaruda.
Un abrazo.
Alaric.
 

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