Con cascos de caballo
como senos,
adormecidos en pecho,
de dulce alondra,
con fuerza en la sangre
de potro desbocado,
y miel de la garganta
hasta la boca,
con el trueno de un volcán
dentro del pecho,
y el sabor a canela
de mi piel,
con el tenue rubor
de una doncella,
y la ilusión revestida
de placer,
un estruendo de cañón
dentro del pecho,
el rugir de un león,
en las entrañas,
al rojo, como un hierro
incandescente,
me entrego a tu placer
en mi mañana,
de mujer, tengo el rostro
y la figura,
el corazón con susurros
de palomas,
con el alma cargada
de amargura
y en la mente los gozos
de las sombras,
dentro de esta mujer, en mí,
a escondidas,
tengo un fornido macho
que te adora.
como senos,
adormecidos en pecho,
de dulce alondra,
con fuerza en la sangre
de potro desbocado,
y miel de la garganta
hasta la boca,
con el trueno de un volcán
dentro del pecho,
y el sabor a canela
de mi piel,
con el tenue rubor
de una doncella,
y la ilusión revestida
de placer,
un estruendo de cañón
dentro del pecho,
el rugir de un león,
en las entrañas,
al rojo, como un hierro
incandescente,
me entrego a tu placer
en mi mañana,
de mujer, tengo el rostro
y la figura,
el corazón con susurros
de palomas,
con el alma cargada
de amargura
y en la mente los gozos
de las sombras,
dentro de esta mujer, en mí,
a escondidas,
tengo un fornido macho
que te adora.