Gaspar Nuñez
Poeta recién llegado
Muleta de Hambre y Videncia
21 de agosto de 2012
Mis manos teñían de alaridos el viento
pero nadie oye a las pinturas
que si recitan sus penares.
De entre baldosas y años quebrados surgió
ella, quien escuchó el rechinar de mis costillas
al abrirse mi pecho, al teñir , al partirse el cielo.
De a poco mis ojos se asoman
y me trago ácidas muelas flojas
porque desde mis botas brotó ella.
Mis papeles más que nunca se espejan
me asusta lo opaco del claro espejo.
Recoge los gritos que se me han volado.
Sonríe tiernamente mientras escucha
palos malos y el tronar de las lágrimas.
Entre fugaces y anestésicas palabras
aturde el resonar de las agujas
y es la horade que mueran los relojes.
De mis papeles sucios y sangre río.
Rumbo a la pajarera,
justo detrás de mis ojos mueren todos
incluso lunas y copas, mis viejos amores.
Las aves de temporada me atropellan
creo que en las nubes se escupe el plomo joven
y en mis dedos no se encuentran las llaves.
Pero mis manos sonríen;
siento como mastican mis tiros,
escucho el penetrar de mis colores.
Gaspar Núñez