BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Paulatinamente la noche
con su disfraz inquebrantable
mostrando su azul acetileno
aceite dispuesto a la consunción,
estrella sus diapasones ocultos
en la memoria. Yo me estremezco,
y escucho, la sonora cantidad de
mediciones con audios y vestigios
de un pasado reticente, al que me
encomiendo cada día: aguas tranquilas,
versos medidos, escrupulosos hayedos,
rocíos de sangre helada y meticulosa.
Minuciosamente los hombres hallan
su voz victoriosa entre tantos tamaños
y básculas; mi principal cometido sería,
pues, derribarlas.
©
con su disfraz inquebrantable
mostrando su azul acetileno
aceite dispuesto a la consunción,
estrella sus diapasones ocultos
en la memoria. Yo me estremezco,
y escucho, la sonora cantidad de
mediciones con audios y vestigios
de un pasado reticente, al que me
encomiendo cada día: aguas tranquilas,
versos medidos, escrupulosos hayedos,
rocíos de sangre helada y meticulosa.
Minuciosamente los hombres hallan
su voz victoriosa entre tantos tamaños
y básculas; mi principal cometido sería,
pues, derribarlas.
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