hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando escucho del viento el doliente gemido,
nostalgias me asaltan de amores perdidos.
En sus blancas manos heladas y yertas,
cual una bandera al fin derrotada,
ajada y vencida mi alma flamea.
Desde remotos sitios transporta murmullos,
algunas palabras,
quizás un suspiro...
Con cenizas de días que fueron dichosos
mis cabellos y sueños impiadoso blanquea.
Entonces, a veces, por solo un instante
permito a mi antiguo dolor aflorar.
Mejor dicho:
A veces me abandonan las fuerzas
y ya no lo puedo al dolor controlar.
Acude a mí desde oscuras regiones,
corre por mis venas,
se asoma a mi piel.
Entonces retornan antiguas preguntas
esas que no supe jamás contestar:
¿Cómo es que aún vivo?
¿Para qué?
¿Qué persigo?
¿Cómo responderlas si se que no existo
desde el día aciago en que la perdí ?
Amarga impotencia me aprisiona entonces,
me envuelve en sus redes,
me hace temblar...
nostalgias me asaltan de amores perdidos.
En sus blancas manos heladas y yertas,
cual una bandera al fin derrotada,
ajada y vencida mi alma flamea.
Desde remotos sitios transporta murmullos,
algunas palabras,
quizás un suspiro...
Con cenizas de días que fueron dichosos
mis cabellos y sueños impiadoso blanquea.
Entonces, a veces, por solo un instante
permito a mi antiguo dolor aflorar.
Mejor dicho:
A veces me abandonan las fuerzas
y ya no lo puedo al dolor controlar.
Acude a mí desde oscuras regiones,
corre por mis venas,
se asoma a mi piel.
Entonces retornan antiguas preguntas
esas que no supe jamás contestar:
¿Cómo es que aún vivo?
¿Para qué?
¿Qué persigo?
¿Cómo responderlas si se que no existo
desde el día aciago en que la perdí ?
Amarga impotencia me aprisiona entonces,
me envuelve en sus redes,
me hace temblar...
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