Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
El mar silencia mis sollozos,
caminando largamente por playa,
arrancando mis alas,
para desangrarme lentamente,
con el murmullo carmesí,
Espuma blanca,
que se confunda con mi ayer,
azul profundo,
que marque la melancolía,
con las gaviotas en lo alto,
aquellas con las que ya no volaré,
Se ha quedado en silencio,
la flauta de Pan,
y la sonata de Beethoven,
solo ruido es ahora para mí,
si he vendido mi alma,
entre cerrazones confusas,
¿Por qué duele tanto una lágrima?
si solo escurre por mis mejillas,
arrastrando mi futuro,
llevándose mi pasado,
porque el presente... solo duele,
Conjugar las acciones,
que sin precedentes me han marcado,
como un reloj solitario,
que la arena ha abandonado,
siendo macabro mi rostro,
mis alas alimento de peces...
Un delfín salta a lo lejos,
una caravana amiga,
que sienta mi tristeza conclusa,
al morir desde dentro,
Suspiros, con el alba,
que el sol se llevará mis cenizas,
para descansar en los brazos de Luna,
y contarle mi canto a las estrellas,
Quede desnudo mi cuerpo,
del rico manto de los recuerdos,
que entre tu piel fui feliz,
entre tus piernas lujuria completa,
y ahora fría... ¡Fría soledad!
¡Lloren por mí!
¡El de las alas quebradas!
¡En huracán de pasiones!
¡perdí con el suave pétalo!
Ábrase el abismo,
que trague mis entrañas,
que hoy el llanto crezca,
por saberme en medio de nada,
Solo tu mar,
con tus murmullos serenos,
que canten a mis oídos,
que consuelen mi presente...
Rajando mis venas,
que de nada me sirve la sangre,
si el torrente es agua,
si el torrente es hielo,
Y así desde mi profunda agonía,
una bendición os ruego,
para mí... solo para mí,
que desde mi tumba perpetúa,
cuidare tu sombra...
¡Con la tristeza de un Ángel!
¡Con la fiereza de un Demonio!
¡Que hoy solo soy!
¡El que las olas devoran!
L.V.
caminando largamente por playa,
arrancando mis alas,
para desangrarme lentamente,
con el murmullo carmesí,
Espuma blanca,
que se confunda con mi ayer,
azul profundo,
que marque la melancolía,
con las gaviotas en lo alto,
aquellas con las que ya no volaré,
Se ha quedado en silencio,
la flauta de Pan,
y la sonata de Beethoven,
solo ruido es ahora para mí,
si he vendido mi alma,
entre cerrazones confusas,
¿Por qué duele tanto una lágrima?
si solo escurre por mis mejillas,
arrastrando mi futuro,
llevándose mi pasado,
porque el presente... solo duele,
Conjugar las acciones,
que sin precedentes me han marcado,
como un reloj solitario,
que la arena ha abandonado,
siendo macabro mi rostro,
mis alas alimento de peces...
Un delfín salta a lo lejos,
una caravana amiga,
que sienta mi tristeza conclusa,
al morir desde dentro,
Suspiros, con el alba,
que el sol se llevará mis cenizas,
para descansar en los brazos de Luna,
y contarle mi canto a las estrellas,
Quede desnudo mi cuerpo,
del rico manto de los recuerdos,
que entre tu piel fui feliz,
entre tus piernas lujuria completa,
y ahora fría... ¡Fría soledad!
¡Lloren por mí!
¡El de las alas quebradas!
¡En huracán de pasiones!
¡perdí con el suave pétalo!
Ábrase el abismo,
que trague mis entrañas,
que hoy el llanto crezca,
por saberme en medio de nada,
Solo tu mar,
con tus murmullos serenos,
que canten a mis oídos,
que consuelen mi presente...
Rajando mis venas,
que de nada me sirve la sangre,
si el torrente es agua,
si el torrente es hielo,
Y así desde mi profunda agonía,
una bendición os ruego,
para mí... solo para mí,
que desde mi tumba perpetúa,
cuidare tu sombra...
¡Con la tristeza de un Ángel!
¡Con la fiereza de un Demonio!
¡Que hoy solo soy!
¡El que las olas devoran!
L.V.