marco cuadro
Poeta recién llegado
Paralizó mi pluma su vuelo un tiempo
en el frenético gozo del reencuentro.
Con plenitud de sentimientos
en cantos y risas por el fúnebre cortejo,
de tanta nostalgia acumulada
por fin para siempre sepultada.
Cada día se desdobla
para vivir lo nuevo y lo que quedó pendiente.
Cuanta pasión por años imaginada
se inhala en cada suspiro,
tan real y urgente como el latir
que de tu pecho invade el mío.
Disfruto amarte y mucho, musa mía.
Aunque en secreto de mi mismo,
me asalta el desconcierto.
En el plácido delirio de volcar en letras
el dolor de mi alma contenida,
tengo miedo de extraviarme
y mezclar mi pluma con tu carne,
dando a luz un etéreo espejismo
que nada tenga de sensato.
Recuérdame mujer, que te ame si.
Pero recuérdame tambien,
que tu empleo de musa
sólo es una parte ti,
nacida de mi necesidad.
en el frenético gozo del reencuentro.
Con plenitud de sentimientos
en cantos y risas por el fúnebre cortejo,
de tanta nostalgia acumulada
por fin para siempre sepultada.
Cada día se desdobla
para vivir lo nuevo y lo que quedó pendiente.
Cuanta pasión por años imaginada
se inhala en cada suspiro,
tan real y urgente como el latir
que de tu pecho invade el mío.
Disfruto amarte y mucho, musa mía.
Aunque en secreto de mi mismo,
me asalta el desconcierto.
En el plácido delirio de volcar en letras
el dolor de mi alma contenida,
tengo miedo de extraviarme
y mezclar mi pluma con tu carne,
dando a luz un etéreo espejismo
que nada tenga de sensato.
Recuérdame mujer, que te ame si.
Pero recuérdame tambien,
que tu empleo de musa
sólo es una parte ti,
nacida de mi necesidad.
Última edición:
::