columpio rosa
Poeta asiduo al portal
Entre vaivenes musicales
te encontré,
aclaro que no te buscaba.
Tal vez te esperaba,
que es diferente...
Pero al fin y al cabo,
el objetivo era el mismo,
algo que venía previsto
desde el tiempo
en que se sembraban
los granos de café,
entre la sabia.
Eras melodía,
te confundías entre canciones,
eras tal espectáculo,
que hasta las notas musicales,
sentían celos de tu talento
y de tu don para utilizarlas.
Eras cada instrumento,
cada flauta que sonaba,
cada estallido del viento,
cada canción entonada.
Música! Música!
Eso eras...
Eras arte,
eras talento,
y me era imposible
asimilar tu seriedad
y tu sentido del humor
al mismo tiempo.
Tal vez, aquello
ocurría a causa
de mi atismatismo,
pues yo no distinguía
las notas de tu pentagrama,
pero si que te ayudaba
a seguir el ritmo.
Que aprecio sentía,
por cada nota,
por cada palabra de tu boca,
tanto así que cuando un sonido
desafinado, se desprendía
de tu melodía,
yo recurría a pensar que todo
era parte de una canción,
de esas con altos y bajos
para el corazón.
Creo que lo mismo
te ocurría a tí conmigo,
mi poesía mutante,
se apoderaba de tus sentidos,
aún cuando no la entendieras...
Mi arte extravagante,
mis largas explicaciones
y mi enredoso univeso...
Muy paralelo al tuyo.
Y de todas formas era amor,
y si no era amor era algo...
Pues tanta paciencia voluntaria y mutua, no era coincidencia...
Pues tanto sentir no era un sueño...
Y es mi alegría al pensar en todo esto cuando te veo.
te encontré,
aclaro que no te buscaba.
Tal vez te esperaba,
que es diferente...
Pero al fin y al cabo,
el objetivo era el mismo,
algo que venía previsto
desde el tiempo
en que se sembraban
los granos de café,
entre la sabia.
Eras melodía,
te confundías entre canciones,
eras tal espectáculo,
que hasta las notas musicales,
sentían celos de tu talento
y de tu don para utilizarlas.
Eras cada instrumento,
cada flauta que sonaba,
cada estallido del viento,
cada canción entonada.
Música! Música!
Eso eras...
Eras arte,
eras talento,
y me era imposible
asimilar tu seriedad
y tu sentido del humor
al mismo tiempo.
Tal vez, aquello
ocurría a causa
de mi atismatismo,
pues yo no distinguía
las notas de tu pentagrama,
pero si que te ayudaba
a seguir el ritmo.
Que aprecio sentía,
por cada nota,
por cada palabra de tu boca,
tanto así que cuando un sonido
desafinado, se desprendía
de tu melodía,
yo recurría a pensar que todo
era parte de una canción,
de esas con altos y bajos
para el corazón.
Creo que lo mismo
te ocurría a tí conmigo,
mi poesía mutante,
se apoderaba de tus sentidos,
aún cuando no la entendieras...
Mi arte extravagante,
mis largas explicaciones
y mi enredoso univeso...
Muy paralelo al tuyo.
Y de todas formas era amor,
y si no era amor era algo...
Pues tanta paciencia voluntaria y mutua, no era coincidencia...
Pues tanto sentir no era un sueño...
Y es mi alegría al pensar en todo esto cuando te veo.