MUSTIA MIRADA
Ya mis ojos no perciben la belleza dulce de las flores de ocobo,
ni siento el suave sabor que expelen las aromas moradas de sus corolas,
ya no tengo esos ojos
de contemplación dulce,
el fluir del tiempo que ha corrido sin descanso,
tal cristalina agua de quebrada, contaminada por el sendero de las adversidades,
hizo que mis sentidos miren con torpeza,
los alrededores injustos de aires incipientes y yertos,
que abrigan el frió calor de seres existentes,
entes de voces que se pierden en la clara noche de sombras frías y confusas
¿Y para que abrigarme de tanto regocijo, con ojos que ya no son tiernos en la inmensidad de los espacios armónicos?
Luecamon
Ya mis ojos no perciben la belleza dulce de las flores de ocobo,
ni siento el suave sabor que expelen las aromas moradas de sus corolas,
ya no tengo esos ojos
de contemplación dulce,
el fluir del tiempo que ha corrido sin descanso,
tal cristalina agua de quebrada, contaminada por el sendero de las adversidades,
hizo que mis sentidos miren con torpeza,
los alrededores injustos de aires incipientes y yertos,
que abrigan el frió calor de seres existentes,
entes de voces que se pierden en la clara noche de sombras frías y confusas
¿Y para que abrigarme de tanto regocijo, con ojos que ya no son tiernos en la inmensidad de los espacios armónicos?
Luecamon