Arrastrando cadenas recorre el espacio invisible,
meditando las consecuencias de su pecado infame e inconcebible.
Se va chocando de poste en poste para que su dolor
le recuerde el olvido ahora tan imposible.
Se cambia de ropa y se muda a otro lado
Prefiere la desnudes del campo a que le miren acongojado
El ruido de la nada es desgarrante
pues en su mismo filo se ha cortado.
¿Quien le va a hablar ahora a un mutilador de ilusiones?
Aquel que pone fin al viento cuando corría despierto.
¿Quien le podrá contar sus cuentos si ya no busca su aliento?
Pues aquel pedazo de cuerpo ahora duerme sediento.
Que le desparramen un mayo de guerra, un cardumen de hienas.
Voladoras aquellas que se consuman su esencia
sin validar su inocencia, pues nada queda de ella.
Pues si no mata se encierra, mutilador de inferencias.
Y en la pena perpetua doblegara su torpeza
Mirando a campo traviesa desde los sueños que encierra
No queda más que la muerte entre las cuatro paredes
que ahora abrigan su espera de aquella suerte malversa.
meditando las consecuencias de su pecado infame e inconcebible.
Se va chocando de poste en poste para que su dolor
le recuerde el olvido ahora tan imposible.
Se cambia de ropa y se muda a otro lado
Prefiere la desnudes del campo a que le miren acongojado
El ruido de la nada es desgarrante
pues en su mismo filo se ha cortado.
¿Quien le va a hablar ahora a un mutilador de ilusiones?
Aquel que pone fin al viento cuando corría despierto.
¿Quien le podrá contar sus cuentos si ya no busca su aliento?
Pues aquel pedazo de cuerpo ahora duerme sediento.
Que le desparramen un mayo de guerra, un cardumen de hienas.
Voladoras aquellas que se consuman su esencia
sin validar su inocencia, pues nada queda de ella.
Pues si no mata se encierra, mutilador de inferencias.
Y en la pena perpetua doblegara su torpeza
Mirando a campo traviesa desde los sueños que encierra
No queda más que la muerte entre las cuatro paredes
que ahora abrigan su espera de aquella suerte malversa.