Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Nace
¡Está bien!
Nace de una vez.
Si lo que quieres es aparecer
horadando cada recorrido
de mis venas,
¡Pues, hazlo!
Hazlo de una vez,
pero para siempre.
No titubees siquiera y
que no haya siquiera
una gota de duda.
Sé la esponja y sus esporas
para subsumir
cada gota de aire
que revolotea en el agua
de mis almas: las muertas
y todas aquellas espías
vivientes en cada encaje de mis ansias,
pues eres la pausa leve de mi aire,
cuando te veo en el
diaporama de mi amor,
filmina fulminada de rayos
de aire con el que me ahogas
tras cada beso, entrecortando
los vientos de mi alma: extinguida y
sumergida bajo el peso de mi cuerpo.
¿Te alabo el nacer, Esperanza?
Grita junto a mi lado
que hemos nacido a la muerte del amor y,
aunque los desiertos se fundan,
aunando su fuerza seca de la tierra eterna
para socavar nuestro cariño bueno,
nada habrá de fulminar lo imperecedero,
así que, sin miedos, mas precavida
nace.
¡Está bien!
Nace de una vez.
Si lo que quieres es aparecer
horadando cada recorrido
de mis venas,
¡Pues, hazlo!
Hazlo de una vez,
pero para siempre.
No titubees siquiera y
que no haya siquiera
una gota de duda.
Sé la esponja y sus esporas
para subsumir
cada gota de aire
que revolotea en el agua
de mis almas: las muertas
y todas aquellas espías
vivientes en cada encaje de mis ansias,
pues eres la pausa leve de mi aire,
cuando te veo en el
diaporama de mi amor,
filmina fulminada de rayos
de aire con el que me ahogas
tras cada beso, entrecortando
los vientos de mi alma: extinguida y
sumergida bajo el peso de mi cuerpo.
¿Te alabo el nacer, Esperanza?
Grita junto a mi lado
que hemos nacido a la muerte del amor y,
aunque los desiertos se fundan,
aunando su fuerza seca de la tierra eterna
para socavar nuestro cariño bueno,
nada habrá de fulminar lo imperecedero,
así que, sin miedos, mas precavida
nace.