musador
esperando...
Lo castigaron duramente,
hasta el desmayo
Nada dijo,.
nada de sus labios cerrados.
Revolvieron en sus ropas,
su biblioteca vaciaron,
su sangre en el microscopio,
sus pelos ensortijados,
sus uñazas descuidadas
sus vestidos puro harapo,
nada había que explicara
el poder de ese muchacho,
ni una sola arma secreta
en su silencio descalzo.
Al salir hacia la calle
con silencios tropezaron,
silencio de piel cobriza,
silencio envuelto de harapos,
nada había en las miradas,
nada entre los pies descalzos,
nada entre el polvo, tan quieto,
nada entre el tiempo, tan magro.
Un nosotros se cernía
desde los rostros de barro
que tan quietos los miraban
con sus odios tan impávidos.
No entendieron la respuesta
de ese sueño de letargos,
no supieron que por fin
allí tenían el hado.
Les dieron con metralleta,
que en eso sí que son sabios,
no mataron al nosotros
mas con sangre lo regaron.
Aclaración. había un par de errores métricos en este poema, cuya solución ha dado lugar a una sobreabundancia de «tanes» en cierto sitio; advertido el hecho, me pareció que quedaba bien, y lo dejé así.
hasta el desmayo
Nada dijo,.
nada de sus labios cerrados.
Revolvieron en sus ropas,
su biblioteca vaciaron,
su sangre en el microscopio,
sus pelos ensortijados,
sus uñazas descuidadas
sus vestidos puro harapo,
nada había que explicara
el poder de ese muchacho,
ni una sola arma secreta
en su silencio descalzo.
Al salir hacia la calle
con silencios tropezaron,
silencio de piel cobriza,
silencio envuelto de harapos,
nada había en las miradas,
nada entre los pies descalzos,
nada entre el polvo, tan quieto,
nada entre el tiempo, tan magro.
Un nosotros se cernía
desde los rostros de barro
que tan quietos los miraban
con sus odios tan impávidos.
No entendieron la respuesta
de ese sueño de letargos,
no supieron que por fin
allí tenían el hado.
Les dieron con metralleta,
que en eso sí que son sabios,
no mataron al nosotros
mas con sangre lo regaron.
Aclaración. había un par de errores métricos en este poema, cuya solución ha dado lugar a una sobreabundancia de «tanes» en cierto sitio; advertido el hecho, me pareció que quedaba bien, y lo dejé así.
Última edición: