Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nada es lo suficientemente negro
ni siquiera la noche
para esconderse,
alguien debería saberlo,
alguien con el valor suficiente
para desenmascarar historias
de enroscadas serpientes
tenebrosos castillos,
al calor del hogar
de carbones que prenden
su corazón oscuro,
al igual que amapolas
rímel de pestañas
golondrinas
deseos de un aire que parece remoto
que parece estar hecho de helechos gigantes
con las pertinentes sombras
cargadas al hombro
y otros espejos
de desdibujadas cicatrices
de amores quizás
seguramente,
en esa extensión de verdes en el pecho.
Nada es como parece ser
si de negro se trata,
si comulga en altares de un blanco redondo
mientras mira a través de ventanas
la oscuridad de la noche
manchada de estrellas
y paladas de tierra,
que callando hablan.
ni siquiera la noche
para esconderse,
alguien debería saberlo,
alguien con el valor suficiente
para desenmascarar historias
de enroscadas serpientes
tenebrosos castillos,
al calor del hogar
de carbones que prenden
su corazón oscuro,
al igual que amapolas
rímel de pestañas
golondrinas
deseos de un aire que parece remoto
que parece estar hecho de helechos gigantes
con las pertinentes sombras
cargadas al hombro
y otros espejos
de desdibujadas cicatrices
de amores quizás
seguramente,
en esa extensión de verdes en el pecho.
Nada es como parece ser
si de negro se trata,
si comulga en altares de un blanco redondo
mientras mira a través de ventanas
la oscuridad de la noche
manchada de estrellas
y paladas de tierra,
que callando hablan.