Nada es para siempre,
ni siquiera este poema.
Nada es para siempre,
ni siquiera la noche
que dormimos juntos
por más que pidiera y pidiera
y cantara victoria
de haberla creído eterna.
Nada es para siempre,
ni siquiera el dolor
aunque siempre vuelva.
No lo es ni siquiera tu enfado,
por haberte hecho aquello.
Ni tan siquiera los gusanos
que han de habitar nuestra piel
algún día.
Nada es para siempre
te solía decir
y entristecías.
Ni el vacío que dejaste
que otro cuerpo ha de volver a llenar.
Ni las huellas de un futuro
que no lo tiene
y de un pasado que nadie va a recordar.
Ni estas manos que lo escriben
ni tus ojos que lo leen.
Buscar el precio de la eternidad
en un papel...
No.
Nada es para siempre,
ni siquiera este poema.
ni siquiera este poema.
Nada es para siempre,
ni siquiera la noche
que dormimos juntos
por más que pidiera y pidiera
y cantara victoria
de haberla creído eterna.
Nada es para siempre,
ni siquiera el dolor
aunque siempre vuelva.
No lo es ni siquiera tu enfado,
por haberte hecho aquello.
Ni tan siquiera los gusanos
que han de habitar nuestra piel
algún día.
Nada es para siempre
te solía decir
y entristecías.
Ni el vacío que dejaste
que otro cuerpo ha de volver a llenar.
Ni las huellas de un futuro
que no lo tiene
y de un pasado que nadie va a recordar.
Ni estas manos que lo escriben
ni tus ojos que lo leen.
Buscar el precio de la eternidad
en un papel...
No.
Nada es para siempre,
ni siquiera este poema.