Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En el espejo del ascensor, en las ventanas perezosas…
ha crecido un pequeño dios que juega a ser hombre,
habla con las paredes aunque no le contesten,
llora detrás de los cristales, escribe en las sábanas tristes,
camina sobre recuerdos, sueña todos los días,
ama y sufre por ello, a sus manos se asoma el sol,
en su risa muere el tiempo mientras duermen junto a él
una curiosidad infinita, un deseo líquido, una flor perecedera
y un retrato en blanco y negro de su infancia dorada,
sabe que en el mar se encuentran todas las respuestas,
que en espiral duerme su gato, que tienen piel las estrellas,
que las canciones alimentan, que los silencios siempre hablan,
que algunas palabras acarician, que la luna nunca se siente sola,
mitad agua mitad tierra sus raíces son de amor sin cadenas,
enamorado del hoy sonríe con lágrimas rojas,
nada está escrito todavía,
nacer, amar, vivir, soñar, morir…
será en la soledad de un destino inevitable y misterioso
que camina sobre sus huellas.
ha crecido un pequeño dios que juega a ser hombre,
habla con las paredes aunque no le contesten,
llora detrás de los cristales, escribe en las sábanas tristes,
camina sobre recuerdos, sueña todos los días,
ama y sufre por ello, a sus manos se asoma el sol,
en su risa muere el tiempo mientras duermen junto a él
una curiosidad infinita, un deseo líquido, una flor perecedera
y un retrato en blanco y negro de su infancia dorada,
sabe que en el mar se encuentran todas las respuestas,
que en espiral duerme su gato, que tienen piel las estrellas,
que las canciones alimentan, que los silencios siempre hablan,
que algunas palabras acarician, que la luna nunca se siente sola,
mitad agua mitad tierra sus raíces son de amor sin cadenas,
enamorado del hoy sonríe con lágrimas rojas,
nada está escrito todavía,
nacer, amar, vivir, soñar, morir…
será en la soledad de un destino inevitable y misterioso
que camina sobre sus huellas.