Sobre el pasto verde, he caído,
pues la tristeza hacía
que se me nublara la vista,
mi corazón latía lentamente,
ya no podía seguir aguantando
el dolor de tu partida.
Y aquí pensando en ti,
llorando con los ojos cerrados,
viendo tu imagen en mi mente,
escuché en el susurro del viento,
tu voz diciendo: te quiero.
Demasiado tarde es,
o tal vez nunca es tarde,
ya no me importa más,
y hoy estoy aquí sin más.
Siento la suave caricia del sol en mi rostro,
la fresca brisa envuelve mi cuerpo,
mis ojos tristes piden descanso eterno,
y en mi interior un escalofrío me hace saber
que yo estoy viva y tú estás muerto,
sin embargo te sigo queriendo.
Tú me quieres
me lo has dicho por fin,
lo he escuchado
dime que no sólo soy una loca
que habla con el viento.
Sé que eres tú quien habla, te escucho,
sé que tú me escuchas, estás aquí;
por eso gritaré al viento
¡yo también te quiero!,
eso es lo único que importa.
Como el sol, acaríciame
como la brisa, abrázame
dale a mis ojos alegría,
tómame, llévame contigo,
no importa ya nada más.
pues la tristeza hacía
que se me nublara la vista,
mi corazón latía lentamente,
ya no podía seguir aguantando
el dolor de tu partida.
Y aquí pensando en ti,
llorando con los ojos cerrados,
viendo tu imagen en mi mente,
escuché en el susurro del viento,
tu voz diciendo: te quiero.
Demasiado tarde es,
o tal vez nunca es tarde,
ya no me importa más,
y hoy estoy aquí sin más.
Siento la suave caricia del sol en mi rostro,
la fresca brisa envuelve mi cuerpo,
mis ojos tristes piden descanso eterno,
y en mi interior un escalofrío me hace saber
que yo estoy viva y tú estás muerto,
sin embargo te sigo queriendo.
Tú me quieres
me lo has dicho por fin,
lo he escuchado
dime que no sólo soy una loca
que habla con el viento.
Sé que eres tú quien habla, te escucho,
sé que tú me escuchas, estás aquí;
por eso gritaré al viento
¡yo también te quiero!,
eso es lo único que importa.
Como el sol, acaríciame
como la brisa, abrázame
dale a mis ojos alegría,
tómame, llévame contigo,
no importa ya nada más.