palomasolitaria
Exp..
NADA PODRA
Nada podrá apartar de mi mente el momento aquel
En que mi amado se torno cruel
Y un sutil movimiento de sus labios abrió, con desencanto, un torrente de cuchillos.
Afilados que hirieron de muerte mi alma,
Para enfrascarlo en las manos frías de esta eterna soledad.
Nada podrá podrá apartar de mi alma la sensación de espanto que siento al instante de oírlo llegar.
Como si fuera un extraño, distante y lejano
Sumido en un mundo donde ya no puedo alcanzarlo.
Sólo se con certeza que él ya no es quien solía ser, en ese tiempo aquel cuando prometió amarme tanto.
Nada puede apartar de mi cuerpo su rastro violento de amor desenfrenado, furioso y alborotado
Que arrasa con mis sentimientos como si fueran nada dejando un dolor profundo en un rincón de mi corazón.
Nada, ni la impresión que tuve antes mis ojos ese tierno obsequio con que al otro día llegó,
Marcando con un sutil velo de aceptación resignada.
Mi vida, que poco a poco pierde sentido camino al olvido entre halagos de sus amigos, por ser la perfecta apariencia de amor maduro.
Nada puede apartar de mi mente que llevaré por siempre las cadenas marcadas de este amor que daña
Porque así fue escrita la historia una mujer no abandona, por más cruel que fuese su destino, su condición de madre y abnegada esposa. Aun a costa de su propio dolor,.
Como podré comenzar de nuevo, si además estoy sola, con unos hijos enfrente, que nada tienen que ver con mi suerte y a los que no puedo abandonar.
Cómo será el futuro, si cargando el más cruel estigma de mujer violentada,
Pobrecita separada, sujeto de burlas y maliciosas miradas,
Mereciendo el peso de una responsabilidad de madre que no será más compartida, por la cobardía de no haber sido capaz de ser la abnegada mujer como las que antes había.
o resignarme a vivir con él y dejarme amar con ese amor cruel que mata, que destruye y diluye poco a poco mi ser.
testimonio Isabel
Nada podrá apartar de mi mente el momento aquel
En que mi amado se torno cruel
Y un sutil movimiento de sus labios abrió, con desencanto, un torrente de cuchillos.
Afilados que hirieron de muerte mi alma,
Para enfrascarlo en las manos frías de esta eterna soledad.
Nada podrá podrá apartar de mi alma la sensación de espanto que siento al instante de oírlo llegar.
Como si fuera un extraño, distante y lejano
Sumido en un mundo donde ya no puedo alcanzarlo.
Sólo se con certeza que él ya no es quien solía ser, en ese tiempo aquel cuando prometió amarme tanto.
Nada puede apartar de mi cuerpo su rastro violento de amor desenfrenado, furioso y alborotado
Que arrasa con mis sentimientos como si fueran nada dejando un dolor profundo en un rincón de mi corazón.
Nada, ni la impresión que tuve antes mis ojos ese tierno obsequio con que al otro día llegó,
Marcando con un sutil velo de aceptación resignada.
Mi vida, que poco a poco pierde sentido camino al olvido entre halagos de sus amigos, por ser la perfecta apariencia de amor maduro.
Nada puede apartar de mi mente que llevaré por siempre las cadenas marcadas de este amor que daña
Porque así fue escrita la historia una mujer no abandona, por más cruel que fuese su destino, su condición de madre y abnegada esposa. Aun a costa de su propio dolor,.
Como podré comenzar de nuevo, si además estoy sola, con unos hijos enfrente, que nada tienen que ver con mi suerte y a los que no puedo abandonar.
Cómo será el futuro, si cargando el más cruel estigma de mujer violentada,
Pobrecita separada, sujeto de burlas y maliciosas miradas,
Mereciendo el peso de una responsabilidad de madre que no será más compartida, por la cobardía de no haber sido capaz de ser la abnegada mujer como las que antes había.
o resignarme a vivir con él y dejarme amar con ese amor cruel que mata, que destruye y diluye poco a poco mi ser.
testimonio Isabel