pumuki
Poeta asiduo al portal
Palabras no puedo recitar,
ni escribie poemas ni rimar
porque no hay más palabras
ni en el diccionario ni en la encarta
para poder decirte a la cara
que tú y la poesía me robáis el alma,
el corazón, mi vida y mis estrofas.
Ya no quedan más páginas dond escribir
ni más rincones en los que llorar por ti,
sobrarán noches, más de cien y de mil
en las que las estrellas del cielo
se prendan como el peregrino candil.
Es verdad que no quedan más lágrimas
que llorar ni llantos para implorar;
papel y tinta escasean por esta tierra
porque ya se cansó la poetisa,
grandiosa y sincera profeta
que canta a tu amor con las letras.
Tampoco queda cielo por explorar
en tus bellas pupilas negras,
tampoco luceros ni cometas
que a vista pronto observar.
Ya no queda nada,
todo lo bebiste, todo lo robaste
dejando a este despojo pobre,
sin nada que darte;
nada más que amor
que día a día me rechazas
y en su momento me negaste.
Palabras me faltan
y motivos me sobran
para quererte en la eternidad,
entre luces y sombras,
en el vacío y en la oscuridad.
No dejaré que esta algarabía
me mate sólo en un día
por permanecer en la umbría
de tu corazón, de noche y de día;
me sobran melodías
para cantar con melancolía,
para elogiarte con ondas airosas
sin que tú las oigas.
ni escribie poemas ni rimar
porque no hay más palabras
ni en el diccionario ni en la encarta
para poder decirte a la cara
que tú y la poesía me robáis el alma,
el corazón, mi vida y mis estrofas.
Ya no quedan más páginas dond escribir
ni más rincones en los que llorar por ti,
sobrarán noches, más de cien y de mil
en las que las estrellas del cielo
se prendan como el peregrino candil.
Es verdad que no quedan más lágrimas
que llorar ni llantos para implorar;
papel y tinta escasean por esta tierra
porque ya se cansó la poetisa,
grandiosa y sincera profeta
que canta a tu amor con las letras.
Tampoco queda cielo por explorar
en tus bellas pupilas negras,
tampoco luceros ni cometas
que a vista pronto observar.
Ya no queda nada,
todo lo bebiste, todo lo robaste
dejando a este despojo pobre,
sin nada que darte;
nada más que amor
que día a día me rechazas
y en su momento me negaste.
Palabras me faltan
y motivos me sobran
para quererte en la eternidad,
entre luces y sombras,
en el vacío y en la oscuridad.
No dejaré que esta algarabía
me mate sólo en un día
por permanecer en la umbría
de tu corazón, de noche y de día;
me sobran melodías
para cantar con melancolía,
para elogiarte con ondas airosas
sin que tú las oigas.