BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fui frunciendo el ceño.
Madero bien clavado a
mi espalda cejijunta- tantos
labios parados bajo el puente
aquel, cantado-. Vi
estufas bajo la simiente.
Carillones deslumbrando
la luz azul, celeste. Y vi mi alma,
atrapada en esta tierra- de joven,
quiso descender, como algún Narciso-.
Lindura de plantas bien estropeadas,
presintiendo el final en las escopetas amaestradas.
Huelo todavía la amargura de la hierba:
sus hongos originales-.
©
Madero bien clavado a
mi espalda cejijunta- tantos
labios parados bajo el puente
aquel, cantado-. Vi
estufas bajo la simiente.
Carillones deslumbrando
la luz azul, celeste. Y vi mi alma,
atrapada en esta tierra- de joven,
quiso descender, como algún Narciso-.
Lindura de plantas bien estropeadas,
presintiendo el final en las escopetas amaestradas.
Huelo todavía la amargura de la hierba:
sus hongos originales-.
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