Lorenzo Salamanca Garcia
Poeta fiel al portal
Su mundo había sido yo, mi,
me, conmigo.
Durante mucho tiempo
vivió a la sombra de sí mismo,
como si fuera un totem.
En el amor acumulo fracasos,
que le indujeron a reinventarse, omitiendo el yo
y valorando más el tú.
Su ultimo espejo plano
( ni concavo, ni convexo)
le devolvió una imagen,
sin distorsiones.
Aprendió la leccion no escrita
de que lo mío y lo nuestro
pueden caminar juntos,
sin rivalidades.
Experimentó
que cuando se gastaba por los otros era cuando más se enriquecía.
La solidaridad y el amor, sin fisuras, son una roca
sobre la que construir seguros.
Sus meritos
dejaron de ser personales
para ser compartidos.
Como el bambu,
necesitó tiempo largo
de germinación,
en obscuridad y silencio,
para mostrar su altura.
me, conmigo.
Durante mucho tiempo
vivió a la sombra de sí mismo,
como si fuera un totem.
En el amor acumulo fracasos,
que le indujeron a reinventarse, omitiendo el yo
y valorando más el tú.
Su ultimo espejo plano
( ni concavo, ni convexo)
le devolvió una imagen,
sin distorsiones.
Aprendió la leccion no escrita
de que lo mío y lo nuestro
pueden caminar juntos,
sin rivalidades.
Experimentó
que cuando se gastaba por los otros era cuando más se enriquecía.
La solidaridad y el amor, sin fisuras, son una roca
sobre la que construir seguros.
Sus meritos
dejaron de ser personales
para ser compartidos.
Como el bambu,
necesitó tiempo largo
de germinación,
en obscuridad y silencio,
para mostrar su altura.